Pensar en grande

| 6/23/2000 12:00:00 AM

Pensar en grande

Cuentan que en el Palacio de Nariño, cuando el Presidente Pastrana se reúne con sus asesores, la paz será el tema de los dos años finales de gobierno... y que el resto puede esperar. Muy loable el propósito pero... ¿será que el legado histórico de este gobierno podrá ser sentarse a hablar con la guerrilla, y dejarle en bandeja de plata la iniciativa de cambio?

Porque el gobierno, agobiado con los acontecimientos, parece haber renunciado a toda iniciativa de cambio, económica y social.



En materia económica, puso todos los huevos en la canasta de un ajuste fiscal estructural, que no ha logrado agenciar. No presentó el proyecto de reforma de la seguridad social y dejó hundir en el Congreso el proyecto de transferencias territoriales. Ahora cree que con mayores y costosas colocaciones de deuda, un presupuesto adicional de más de $3 billones y dos iniciativas pobres y dañinas en tránsito, como la tributaria y la de juegos, el trabajo en el Congreso se habría salvado. La verdad es muy distinta. Los miembros del equipo económico se enredaron en sus propias ambiciones, líos y avatares. No lograron concretar las decisiones importantes. Y se ilusionaron sobre la rentabilidad política de un programa mendicante de ayuda externa. A mitad del gobierno, el equipo económico pierde, una vez más, su gestión. Y el país económico sigue sin horizonte claro.



En materia social, el gobierno no ha puesto siquiera los huevos en canasta alguna. La carencia de iniciativa sobre empleo, mientras el número de desempleados se ha duplicado, es pasmosa. En educación, a pesar del entusiasmo e iniciativa local, la gestión del Ministerio ha sido poco menos que irrelevante. En salud, predominan la indecisión y la corrupción. La reestructuración del ISS o de los hospitales públicos aparece apenas en los titulares. La Fiscalía ha cogido in fraganti demasiados funcionarios claves: la vicepresidente financiera del ISS, los directores de Cajanal y del Invima, el director administrativo del Minsalud y el presidente de Ecosalud. Las denuncias contra la inacción de la Supersalud en el caso de GTech son muy graves. Y el ministro salió hace mucho por razones no del todo claras (¿no compartió las iniciativas palaciegas sobre la Lotto?) y no ha sido reemplazado. En dos años, con millón y medio más de desempleados, cuatro millones más de pobres, medio millón más de muchachos fuera de las escuelas, el país ha presenciado el mayor deterioro social de su historia. Y la política social no se ha visto...



Sin iniciativa de cambio económico y social en marcha por el gobierno, la clase política ha concentrado su atención en una batalla canibalesca sin sentido, de la cual todos saldremos perdiendo por el bloqueo de la acción de gobierno.



A estas alturas, bueno es el cambio. Bueno el cambio de ministros. Especialmente de aquellos que no han dado la talla que las dificilísimas condiciones exigen. Cuanto antes mejor. Pero más importante es que el nuevo equipo venga acompañado de un verdadero programa de cambio.



El país requiere un programa para soñar en grande, para crecer y compartir. Necesita un programa para duplicar las exportaciones, el ahorro y la inversión privada. Para multiplicar la educación y la capacitación. Y para bajar en pocos años a la mitad el desempleo y la pobreza.



Si al tiempo que sigue los diálogos con la guerrilla, el gobierno no se propone seriamente llevar adelante un programa serio de cambio económico y social, pronto la guerrilla tomará la iniciativa. Y su ley 004 sobre empleo y progreso económico no tardará en llegar.
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