| 7/1/1997 12:00:00 AM

Peloteo sin fin

"Cada vez nos parecemos más a una banana republic con cuatro cacaos dueños de la finca y un obsecuente capataz."

LA FALTA DE CARÁCTER y de capacidad administrativa del actual gobierno se refleja en el permanente peloteo entre las instancias del Estado cuando se trata de tomar una decisión importante.



El caso más reciente es el del contrato de Piedemonte entre el gobierno y la British Petroleum. El ministro de Minas y Energía tomó una decisión, buena o mala ya nadie sabe. El Consejo de Estado dio un concepto positivo. Luego el Consejo de Estado cambió su concepto. El ministro frenó su decisión y entonces acudió al Consejo de Ministros. El Consejo de Ministros decidió que la instancia pertinente para tomar la decisión era la junta directiva de Ecopetrol. La junta de Ecopetrol fue incapaz de manifestarse no obstante que había contratado la asesoría de unos expertos en la materia. Entonces la decisión fue trasladada al Congreso como si éste fuera un órgano ejecutivo. Y es el momento en el cual nadie sabe quién debe decidir y cómo debe hacerlo.



El traslado al Congreso de la decisión es un increíble exabrupto. El Congreso no va a decidir nada. Algunos congresistas podrán exponer tal o cual punto de vista sobre cómo debe ser el contrato. Otros congresistas podrán opinar lo contrario. ¿Y qué? Sencillamente seguiremos sin tomar la decisión, pues ésta le corresponde a un gobierno compuesto de aculillados incapaces de enfrentar lo controversial.



Pero, entonces, ¿qué camino queda en cuanto a este contrato? Seguramente el siguiente paso será consultarle a la guerrilla. Al final de cuentas ellos son los dueños del piedemonte. Para tal efecto, hay que solicitarle a José Noé Ríos que convoque una cumbre guerrillera. A esa reunión podrían asistir Amnistía Internacional, la Cruz Roja nacional e internacional, el personero del pueblo, la Comisión de Conciliación Nacional, el obispo de Caquetá, y los sindicatos de Ecopetrol, Telecom y del Inpec (este último con la vocería de los presos del país).



La ventaja de José Noé consiste en que él es el negociador colombiano perfecto. Concede absolutamente todo y por eso siempre llega a un acuerdo. Y como los guerrilleros sí saben tomar decisiones, ahí se acabará, por fin, el interminable peloteo del contrato de Piedemonte.
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