| 5/1/1995 12:00:00 AM

Parálisis en la cima

EL SECTOR PRIVADO está a la expectativa. Muchas decisiones de inversión están a la espera de cómo se desarrollan los acontecimientos. El gobierno no está ejecutando ninguno de sus ambiciosos programas de gasto, a pesar de los retóricos anuncios. El país está más pendiente de los nombres de los nuevos implicados en la narco política, antes que ver cómo cerró la tasa de cambio.

Son las consecuencias de tener un presidente sobre el cual existen serias dudas. Dudas sobre el financiamiento de su campaña que no han sido oportunamente despejadas, dudas sobre su capacidad de mando y dudas sobre su capacidad administrativa (llegó al máximo cargo del país sin ninguna experiencia en este campo). Ahora el Congreso se le empezó a abrir al presidente. Consideran como una deserción la alineación de Samper con el fiscal Valdivieso en las narco investigaciones. La consecuencia es que al gobierno le quedará más difícil pasar por el Congreso sus proyectos prioritarios como la reforma tributaria. O le costará muy caro al ministro Perry, quien nuevamente tendrá que recurrir a cuantiosos auxilios disfrazados como "inversión social" para vencer la hostilidad de los congresistas.

El gobierno ha perdido la iniciativa y se encuentra defendiéndose de cada vez más ataques: primero de Andrés Pastrana, después de los gringos, después cíe los medios de comunicación, ahora de los mismos congresistas liberales, y eventualmente vendrán más investigaciones de la Fiscalía que pueden llegar hasta el más alto nivel. Así es difícil tener tranquilidad para gobernar.

A lo mejor ello no es del todo malo para el sector privado. En medio cíe su debilidad el gobierno no podrá aumentar los impuestos tanto como quiere el fiscalista Perry. Tampoco podrá adoptar medidas que serían altamente controversiales como cambiar drásticamente el rumbo de la apertura. Ni embarcara] país en un irreal programa de gasto público que produciría toda suerte de desequilibrios macroeconómicos y que terminaría por asfixiar la iniciativa privada.

Ahora, con un gobierno relativamente débil, el principal protagonista en el campo económico es la junta Directiva del Banco de la República, que no tiene compromisos políticos. En un gobierno así pueden operar las fuerzas cíe mercado. Pero se postergan decisiones y proyectos de beneficio público que son fundamentales para el futuro del país.
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