Otra vez: ¿y la política laboral?

| 9/15/2000 12:00:00 AM

Otra vez: ¿y la política laboral?

El desempleo desapareció de la agenda pública y tras seis semanas de las cifras del DANE, la preocupación del país sobre el empleo ha vuelto a caer en el olvido. Pero el desempleo, con todas sus secuelas de pobreza e inseguridad, sigue siendo el principal problema de los colombianos. El ritmo de actividad no es suficiente para hacerle mella y una tasa del 22% no está lejos. En lugar de hacerse ilusiones, hay que tomar la iniciativa.



Empresarios y trabajadores están acudiendo a formas innovadoras de flexibilización de la relación laboral. Un creciente número de empresas está desarrollando incentivos por resultados, los pagos en opciones y las organizaciones de trabajo asociado (página 44). Estos experimentos han generado gran aumento de la productividad, con beneficios paralelos para las ganancias y las remuneraciones.



Pero la iniciativa de empresarios y trabajadores no ha sido secundada por las autoridades, enfrascadas en una polémica interna que ha frustrado la iniciativa de la comisión de concertación sobre empleo. El gobierno tiene que desenredarse y tomar la iniciativa para enfrentar el más grave problema de los colombianos. Vemos por lo menos tres áreas con grandes posibilidades.



Lo primero es desatrancar el crecimiento económico. Tantos anuncios tributarios y tan pocos esfuerzos para el control del gasto están generando desazón por doquier. Unas mejores relaciones con Estados Unidos distan de ser suficientes para recuperar la economía. Es ya tiempo, después de cumplir los 60 días de período de prueba, de que el ministro Santos se proponga hacer al derecho el ajuste fiscal y que amplíe sus miras hacia el estímulo de la inversión y las exportaciones para impulsar la actividad económica y el empleo. Hay que darle gusto a Wall Street con las reformas de descentralización y seguridad social, pero hay que enfrentar las verdaderas reformas para la economía civil que nos sacarán del hoyo.



Lo segundo es destrabar los programas de emergencia para el empleo. El gobierno lleva más de un año anunciando tres programas: obras públicas intensivas en mano de obra, subsidios familiares condicionados y capacitación de jóvenes (ver Dinero No. 101). Pero antes de ponerlos en marcha, sus recursos se embolataron en el nuevo presupuesto. ¿No eran prioritarios estos programas en el primer discurso del ministro Santos? En lugar de retrasarlos para entrar muy tarde, ¿no sería mejor acelerarlos?



Lo tercero es tomar la iniciativa de modernizar las relaciones entre el capital y el trabajo. Es obvio que las empresas quieran más flexibilidad. Y también es natural que muchos empleados públicos con representación sean aversos al riesgo. Pero es hora de que alguien defienda el punto de vista de los desempleados en la discusión pública, y de que combine flexibilidad con protección social. Es hora de habilitar nuevos espacios para la creación de empleo y estimularlos tributaria y socialmente. Si la reforma integral a la legislación está bloqueada, ¿por qué no habilitar mejores contratos de riesgo compartido para las empresas y sus posibles trabajadores? ¿Por qué no poner en marcha instrumentos de protección social, con ahorro forzoso y solidario para cubrir los riesgos de desempleo, pago de matrícula o iliquidez? ¿Por qué no poner frente a frente la reforma laboral con una seria reforma del mercado de capitales para orientarlos a una nueva fase en la que todos ganen?



Ya es hora de que los nuevos ministros de Trabajo y Hacienda, que han mostrado tanta voluntad de diálogo, comiencen a concretar iniciativas para enfrentar con eficacia un problema que no se va a resolver solo. ¿Quién tomará la iniciativa?
Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.