| 3/30/2011 12:00:00 AM

Obama en aprietos

La mala situación económica de Estados Unidos podría hacer que Barack Obama pierda las elecciones en 2012. ¿Qué le esperaría a Colombia?

No son días fáciles para Barack Obama, presidente de los Estados Unidos. Los problemas económicos aumentan día a día y los votantes norteamericanos son muy sensibles a todo lo que les afecte el bolsillo. La política de estímulos fiscales está llegando a su límite, y la inflación acecha. El año 2012, de elecciones presidenciales, podría ser bastante malo para la economía de los hogares norteamericanos y para la popularidad política de Obama.

El déficit fiscal continúa en un nivel descomunal, US$1,5 billones. La deuda pública se acerca a US$14 billones, más del 100% del PIB. Los republicanos exigen un recorte del gasto de US$61.000 millones y han bloqueado la aprobación de la ley de presupuesto 2012. Aunque su objetivo declarado es la disciplina fiscal, en realidad ejecutan un ataque estructural a los recursos presupuestales más sensibles para el Primer Mandatario: los gastos en Medicare (salud para mayores de edad), Medicaid (el Sisbén gringo) y Seguridad Social, pilares de la política social de los demócratas.

Entre tanto, varios miembros de la Reserva Federal (FED) anunciaron el fin de los estímulos monetarios a la economía norteamericana. Es muy probable que la FED no extienda su programa de compra de bonos por US$600.000 millones, cuyo fin está previsto para el mes de junio. Este sería otro duro golpe para Obama, quien necesita como nunca del oxígeno del gasto público en vísperas de las elecciones presidenciales.

El Presidente acaba de tener un respiro en el tema más complicado de todos: el desempleo. Estados Unidos generó 192.000 empleos en el último mes y, finalmente, la tasa de desempleo en el mes de marzo fue inferior a 9%, cifra que de todas formas es históricamente alta. Los analistas políticos estiman que el desempleo tiene que estar por debajo del 8% para que no sea un problema letal en la aspiración electoral de Obama.

La economía, pese a haber crecido 2,9% en 2010, puede volver a frenarse en este primer trimestre. El gasto de los consumidores -que representa el 70% del producto interno bruto- podría caer nuevamente, debido al aumento en el precio del petróleo y de los alimentos, fruto de la crisis política en Medio Oriente y la creciente demanda por commodities.

El aumento en los precios de los combustibles y la comida encierra uno de los mayores peligros para Obama: el fantasma de la inflación. Esta podría llevar a la Reserva Federal a subir las tasas de interés antes de tiempo y, de tal manera, arruinar los planes de recuperación.

El índice de popularidad del presidente Obama se ha estancado en 49%. Aunque el mercado de apuestas Intrade lo mantiene como favorito para las presidenciales del año entrante, con una probabilidad de ganar del 58%, esto puede cambiar en un instante, como le sucedió a John McCain la vez pasada.

La pregunta es: ¿qué le conviene más a Colombia? ¿Una reelección de Obama o un republicano en la Casa Blanca en 2012?

En el corto plazo, probablemente lo mejor para nuestro país sea un gobierno republicano, fundamentalmente por razones comerciales. El Atpdea sería renovado más fácilmente y el TLC tendría mayores posibilidades. Con los republicanos, los temas comerciales se acelerarían. Han sido siempre grandes aliados de Colombia en este tema; una amistad que obedece, en buena parte, a sus vínculos con el aparato militar, la industria minero-energética y el sector agrícola en nuestro país.

En el largo plazo, en cambio, lo más conveniente podría ser la continuidad de los demócratas en la presidencia, principalmente porque podría haber un cambio en la política frente al narcotráfico. El fracaso de las estrategias ensayadas hasta ahora en la lucha contra el tráfico de drogas es evidente y el costo que esto tiene para el desarrollo de América Latina es incalculable. Hoy parecería una utopía pensar en un cambio en la política de Estados Unidos frente a la droga, pero ese país tendrá que reconocer la realidad tarde o temprano. Y, si hay alguien en el mundo es capaz de mover la agenda en la dirección planteada por los presidentes Cardozo, Lagos y Gaviria -de legalización de la droga-, ese es Barack Obama.

La recuperación de la economía estadounidense depende en alta medida de factores externos. Si la crisis en Medio Oriente se resuelve, si los regímenes que queden en el poder en esa región demuestran ser pro-americanos, y si el precio del petróleo se estabiliza, la popularidad remanente de Obama le permitiría ser reelegido. Si eso no ocurre, triunfaría un republicano.

Sin embargo, en ese escenario, el nuevo Presidente tampoco tendría muchos instrumentos a la mano para resucitar la economía. En el largo plazo, si Estados Unidos no logra recuperar su senda de crecimiento, la crisis política interna continuará. La rabiosa oposición partidista desde el Congreso seguirá buscando bloquear todas las iniciativas del Presidente, independientemente de quién sea el ocupante de la Casa Blanca.

Quizás la mejor recomendación para Colombia es seguir avanzando en una senda de multilateralidad. No podemos quedarnos en que las decisiones internas de los votantes norteamericanos sigan definiendo variables críticas en Colombia. Si hay TLC con Estados Unidos, muy bien; si no lo hay, tenemos que manejar alternativas. Los problemas internos de Estados Unidos son tan grandes que no podemos esperar un gran liderazgo de ese país hacia América Latina en los años que vienen, independiente de quién sea su Presidente.

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