| 4/15/2014 12:00:00 AM

Mujeres al poder

Todo está servido para que Hillary Clinton sea el reemplazo de Barack Obama. Sería la decimoséptima mujer Jefe de Estado en la actualidad.

Después de un negro, viene una mujer. Eso es lo que dicen los analistas políticos en Estados Unidos, que dan como ganadora a Hillary Clinton para las presidenciales de 2016. Las encuestas muestran de manera contundente que Hillary podría ser el reemplazo de Barack Obama en la Casa Blanca y la más segura carta del partido Demócrata para quedarse cuatro años más en el poder.

Hillary lo tiene todo: el apoyo de los medios, de Hollywood, de los grupos sociales, de los grupos feministas y hasta de los votantes hispanos y afroamericanos. De la sufrida y cornuda Hillary de comienzos de los noventa ya no queda nada. Fue una exitosa secretaria de Estado que se sobrepuso con inteligencia a los cachos de su marido y a la derrota electoral frente a Barack Obama, con quien perdió las elecciones internas de su partido en 2008 y quien luego fue su jefe.

Cuenta con un enorme apoyo financiero. Desde 2012 hasta la fecha ha recaudado más de US$1 millardo para su campaña –y eso que aún no se ha lanzado oficialmente como candidata a las primarias del partido Demócrata. Es prácticamente un hecho que va a ganar con facilidad la nominación dentro de su partido e irá directamente a la batalla contra un partido Republicano que no tiene ni una sola buena carta para las próximas elecciones.

Como si fuera poco, Hillary Clinton tiene a su lado a uno de los mayores activos en la política gringa: su marido, Bill Clinton. Durante la campaña pasada, él fue definitivo a la hora de convencer a los norteamericanos de votar por Obama. Su elocuente discurso durante la Convención Demócrata cambió el curso de la carrera presidencial e inclinó los votos indecisos a favor del candidato afroamericano. Como dijo recientemente un famoso analista norteamericano: “a menos que Elvis reencarne en republicano, Bill Clinton va a seguir siendo la mayor celebridad de la política estadounidense por los próximos años”.

Si Hillary llega a la presidencia de los Estados Unidos, será la decimoséptima mujer Jefe de Estado en ejercicio en el mundo. Una señal inequívoca de una nueva era que se está gestando en la sociedad y la política global.

Sólo en América Latina ya hay cuatro mujeres al mando: la chilena Michelle Bachelet, que repite en el Palacio de la Moneda; la brasilera Dilma Rousseff, que no duerme por el Mundial de fútbol y la posibilidad de un racionamiento eléctrico; la argentina Cristina Kirchner, que lucha con una economía hecha trizas y la costarricense Laura Chinchilla, que deja el cargo en el mes de mayo. En Jamaica y Trinidad y Tobago están también Portia Simpson-Miller y Kamla Persad-Bissessar, las mujeres pioneras en llegar al cargo de primeras Ministras en la historia de estas islas.

Al otro lado del mundo, en el continente europeo, seis mujeres Jefes de Estado luchan por sacar a sus países de la última crisis económica y financiera. Se trata de Angela Merkel, recientemente reelegida canciller alemana en su tercer mandato consecutivo; la presidente de Lituania, Dalia Grybauskaite; y las primeras Ministras de Dinamarca, Noruega y Eslovenia: Helle Thorning-Schmidt, Erna Solberg y Alenka Bratušek, respectivamente. A ellas se acaba de sumar la economista y matemática Laimdota Straujuma, nombrada el 21 de enero de 2014 como primera Ministra de Letonia.

En el continente africano, tres mujeres ostentan actualmente la presidencia de un país: Ellen Johnson-Sirleaf, en Liberia; Joyce Banda, en Malawi y recientemente Aminata Touré en Senegal. Y en Asia están Park Geun-hye, en Corea del Sur; Yingluck Shinawatra en Tailandia y Sheikh Hasina en Bangladesh.

¿Qué tienen en común estas mujeres? ¿Cuál es su estilo de liderazgo? ¿Qué percepción tienen del poder?

La mayoría estudió economía, seguido de derecho y ciencias políticas. Solo dos estudiaron ciencias puras: la presidente de Letonia, que se formó en física, y la de Alemania, que se doctoró en física cuántica. Varias de ellas crecieron en una dictadura que determinó su vocación, como es el caso de Rousseff, Merkel y Bachelet. Todas se casaron y tuvieron hijos, aunque más de la mitad están hoy divorciadas o viudas. Gran parte confiesa vivir influenciada por la herencia de la dama de hierro, Margaret Thatcher, la primera Ministra británica que pasó a la historia como la mujer más influyente del siglo XX.

En cuanto a estilos de liderazgo, hay de todo. Algunas han cultivado una imagen prudente, pragmática y con los pies en la tierra, como es el caso de la canciller alemana. Otras son percibidas como líderes cordiales, que buscan la armonía, el consenso y un acercamiento emocional, como Rousseff o la Bachelet. Otras son criticadas por ser populistas y poco dialogantes, como Cristina Fernández. Pero lo cierto es que todas son mujeres Jefes de Estado, mujeres que mueven el mundo, mujeres que han vencido el ‘techo de cristal’ y han conseguido destacarse en un ámbito históricamente reservado para los hombres.

¿Cuándo tendrá Colombia una mujer presidente? No será en 2014. Hoy tenemos dos candidatas serias, respetadas y con trayectoria, pero hacen parte del paquete de aspirantes que no alcanzan a retar al líder en las encuestas, Juan Manuel Santos. ¿Qué pasará en 2018? ¿Será que esa campaña presidencial ha de ser tan monótona y predecible como la actual? ¿O habrá alguna mujer que logre canalizar la inconformidad de quienes no quieran alinearse entre el heredero de Santos y el heredero de Uribe? Ese sería el momento ideal para que una mujer marque una alternativa real frente al mar de tedio en el que se habrá convertido la política colombiana para entonces.
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