| 3/19/2004 12:00:00 AM

MOMENTO PARA ACTUAR

El buen comportamiento de la economía y el acceso fácil a recursos externos no pueden cegarnos, al punto de dejar de hacer las reformas indispensables para asegurar el futuro de los colombianos.

La segunda legislatura del Congreso se inicia en medio de un ambiente muy diferente al que se vivía en el país hace unos pocos meses. Ahora la discusión económica está dominada por los vaivenes de la tasa de cambio y el acceso fácil a recursos externos de capital. Casi por arte de magia, lo que parecía crítico a finales del año pasado, como el replanteamiento de la estructura tributaria, hoy ha pasado a un segundo plano. Nadie volvió a hablar de impuestos ni de la necesidad de eliminar exenciones ni mucho menos de reducir el gasto para asegurar la sostenibilidad de la deuda pública.

Por fortuna, el tema pensional se mantiene vigente en la agenda. El gobierno ha venido trabajando con la Comisión Económica que se estableció en el marco del acuerdo político entre los partidos en un proyecto de reforma estructural, que aspira a corregir el que es quizás el mayor problema macroeconómico que tiene Colombia.

Como estaba previsto desde hace años, cuando se hicieron los primeros estudios sobre el tema pensional, las reservas del Seguro Social se acabaron y en 2004, por primera vez, el gobierno tendrá que sacar del presupuesto nacional entre $800.000 millones y $1 billón para cubrir las pensiones a cargo de esta entidad.

Lo más grave es que las cosas, en lugar de mejorar, empeorarán, ya que este hueco crecerá en el tiempo. Son dos las razones. Por una parte, cada nuevo afiliado que recibe el ISS mejora el flujo de caja presente de la entidad, pero también genera un compromiso pensional hacia el futuro. Por otra, a medida que la población envejece son más los pensionados y, por tanto, la carga que representan para las finanzas públicas.

El problema es serio e insostenible. Aunque durante años se ha hablado de la inminente necesidad de corregirlo, muy poco se ha hecho al respecto. Probablemente, era necesario que se llegara a la situación actual, en la cual el ISS se quedó sin reservas, para que el país entendiera que no es justo que en Colombia haya un mínimo grupo de personas que se jubilan con pensiones exorbitantes con cargo al Estado, al tiempo que el resto de la población lo hace con pensiones de subsistencia.

El gobierno presentó a la Comisión Económica una propuesta de reforma constitucional con el fin de poder tramitar la ley del Sistema Unico de Pensiones, mediante la cual se busca darle un vuelco al sistema de pensiones.

La nueva ley plantea, a partir del año 2008, la eliminación de los regímenes especiales de pensiones, con excepción del de los militares, junto con la unificación del régimen pensional. Establece que ningún colombiano podrá jubilarse con cargo a los recursos públicos con una pensión superior a los 25 salarios mínimos ni sin haber cumplido la edad y el tiempo reglamentarios para pensionarse. Elimina también la mesada número 14.

A algunos les parecerá audaz, pero las modificaciones que plantea el proyecto del gobierno al sistema de pensiones son apenas las mínimas que se deben hacer para empezar a corregir el hueco pensional. Ni siquiera plantea la posibilidad de aumentar la edad de jubilación.

Es indispensable que el Congreso avale y apruebe esta iniciativa, así como todas las demás que se requieran para corregir los desequilibrios que le están impidiendo a Colombia crecer a su tasa potencial de crecimiento. Hay que aprovechar el buen momento que atraviesa la economía, para que, cuando se reviertan los flujos de capital que hoy son abundantes, no lamentemos haber perdido esta oportunidad, que podría ser la última que se nos brinda.
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