| 4/13/1998 12:00:00 AM

Ministro: a mitad de camino...

Estimado Antonio:



En carta del pasado diciembre le manifestábamos nuestra alegría por su nombramiento como ministro de Hacienda, le pedíamos romper con la tradición de malgastar su tiempo mirando con rabia hacia atrás y le recomendábamos coger el toro por los cachos ante la difícil situación que heredaba.



Tras el pésimo primer semestre de 1997, en diciembre la economía daba señales de recuperación, la inflación parecía ceder, las expectativas de inversión eran altas y la situación cambiaria no preocupaba. Basado en ello, usted se propuso consolidar la recuperación y reducción de la inflación, argumentando que cuanto se requería era ponerle piloto automático a la economía para seguir su rumbo. Y de allí su estrategia de pasar sus nueve meses con bajo perfil y pocas acciones.



Ahora, cinco meses después, llega usted a la mitad de su gestión. El rápido deterioro de la imagen del país en los mercados internacionales y la incertidumbre cambiaria de los empresarios pusieron en jaque su estrategia de piloto automático. Ni la reactivación de la economía ni la reducción de la inflación se han sostenido. Difícilmente la economía durante el primer semestre de 1998 crecerá al 2%, la mitad del ritmo que usted había pensado. La tendencia descendente de la inflación se ha roto y, por el contrario, nos encaminamos a desbordar con creces las metas. Entre tanto, la dinámica de los negocios se ha derrumbado.



El propósito que debería acompañarlo en los 120 días que le faltan no es simplemente capear el temporal hasta el 7 de agosto. Defendiendo la banda cambiaria con altas y crecientes tasas de interés podría lograr su objetivo ­no esté tan seguro­, pero a un costo enorme para la economía. Si no ajusta su estrategia fiscal, la defensa puede ser en vano.



En lugar de seguir alcahueteando las estrategias electorales y populistas de su presidente, párelo en seco como corresponde a un ministro con pantalones. No siga acelerando el gasto a la increíble velocidad que ha alcanzado. No siga comprometiendo recursos futuros con tanta generosidad. No deje morir las iniciativas de privatización que todavía podría sacar adelante. No siga encubriendo la catástrofe fiscal con el financiamiento externo más costoso de la historia. Abra, más bien, el espacio macroeconómico para hacer más flexible el arreglo cambiario hacia adelante y más sostenible la recuperación de la economía y del empleo.



Mire, ministro, por favor, más allá del 7 de agosto. Para agregarle a su brillante hoja de vida el carácter de ex ministro, ejerza el Ministerio. Todavía le queda tiempo. Tiene en los próximos meses todavía una oportunidad. Gánese el puesto.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?