| 11/19/1999 12:00:00 AM

MERCADO DE CAPITALES

¿Por qué la crisis económica nos ha golpeado tan duro, superando todas las expectativas? Los analistas han buscado la explicación en la crisis internacional, el déficit fiscal o la reevaluación. Ante la evolución de los hechos, estas explicaciones se han. quedado cortas: el choque externo fue menor que en otros países, el debilitamiento fiscal ha resultado en gran parte de la desaceleración económica y la rigidez cambiaria ya dejó de sedo. ¿Por qué no buscar la explicación, más bien, en otra parte? Por ejemplo, en el mercado de capitales.

La caída del ingreso per cápita, que nos devuelve al nivel de 1993, es pequeña comparada con la de la inversión y el ahorro. La inversión real se redujo este año a la mitad y el ahorro privado nominal a la tercera parte frente al año anterior, acelerando la tendencia que en cuatro años redujo la participación de la inversión en el PIB a la mitad (del 25,696 al 12,8%), la del ahorro total casi a una tercera parte (del 23% al 9,0%) y la del ahorro privado a una quinta parte (del 15% al 3,0%). Ello, junto con descensos del ahorro financiero y de capitalización del mercado accionario que los ubican, según el Banco Mundial, entre los más bajos del mundo en desarrollo, conforma una mejor explicación de nuestra situación.

El mercado de capitales es el colchón de amortiguación ante los choques de ingreso. Sin colchón en el mercado de capitales, la fragilidad financiera impide que el país, los bancos, las empresas y los hogares sostengan, y mucho menos expandan, su actividad económica. Sin duda, nuestra fragilidad frente a la crisis proviene de los pobres mercados de capitales. Es hora de poner al mercado de capitales en lugar primordial de la agenda pública. La reducción de la inflación lograda por las autoridades, el compromiso final de reducción rápida del desbalance fiscal acordado con el FMI, así como la mejor coyuntura internacional, generan un ambiente favorable para iniciativas ambiciosas. Del Primer Congreso del Mercado de Capitales recogemos cuatro iniciativas para alimentar esta agenda:

1. La protección de los derechos de los accionistas minoritarios y de los acreedores puede ser el principal detonante para el desarrollo del mercado de capitales.

2. Los estímulos al ahorro de largo plazo, a la capitalización empresarial y a la reinversión de utilidades tienen que ser el norte de la reforma tributaria anunciada, para evitar repetir los desaciertos de la reforma anterior. Los estímulos a la repatriación de capitales serán pieza crítica de la misma.

3. La promoción de la inversión extranjera debe ser complementada con una promoción similar de la inversión de nacionales.

4. La movilización de recursos más allá del sistema bancario tendrá que ser prioritaria, si se quiere evitar que la crisis financiera tenga costos mayores para empresas y hogares. Hay que facilitar conversiones de deuda en capital, como lo prevé la ley de intervención económica; favorecer la democratización de las acciones, en especial en nuevas privatizaciones; estimular los fondos de capital de riesgo; y romper la ineficiencia de la actividad bursátil, hoy dispersa en bolsas regionales débiles, con el impulso a su firme integración.

Con el desarrollo de estas propuestas y un nuevo marco institucional coherente y simple, como el propuesto por el Superintendente de Valores, Colombia podría triplicar el mercado de capitales en pocos años. Parodiando el símil del Ministro de Hacienda, la verdadera llanta de repuesto ante la crisis que hoy vive el país es el mercado de capitales. Es hora de utilizada.
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