| 2/15/2008 12:00:00 AM

Mas allá de las drogas

La percepción de Colombia en el exterior es hoy muy diferente a lo que era hace cinco años. La Inversión Extranjera Directa volvió y hoy el país es visto como un foco de oportunidades. Hay que seguir trabajando en este frente.

Cambiar la percepción que el mundo tiene de un país no es tarea fácil. Sin embargo, Colombia lo está logrando. En el exterior, el nombre de Colombia está dejando de ser sinónimo de narcotráfico, para ser considerado como un país de oportunidades. Algunos piensan, incluso, que puede ser el siguiente milagro económico. De hecho, este fue el título de la sesión dedicada a Colombia en el World Economic Forum en Davos, la cual fue presidida por el presidente Uribe y los ministros de Comunicaciones, María del Rosario Guerra, y de Comercio, Luis Guillermo Plata. A esta reunión asistieron más de ochenta empresarios de diferentes nacionalidades.

El viaje a Davos del Presidente y las múltiples reuniones que sostuvo con inversionistas de distintos países es un claro ejemplo de lo que está pasando con la percepción sobre Colombia en el exterior. Hace cinco años, cuando el presidente Alvaro Uribe asistió a este Foro, lo hizo para contarle al mundo acerca de sus planes para devolverle la seguridad a Colombia. La imagen del país en ese momento era muy mala y sus palabras fueron recibidas con gran escepticismo. A los ojos de muchos, Colombia era no solo un país inseguro, sino también un sitio donde se violaban los derechos humanos. La inversión extranjera no quería saber nada de lo que aquí estaba pasando.

En el Foro de 2008 las cosas fueron muy diferentes. El presidente regresó a Davos para contarle a los asistentes acerca de los logros en estos cinco años y de las múltiples oportunidades que Colombia ofrece para los diferentes tipos de inversión. En las 24 reuniones que sostuvo, logró comprometer a varios inversionistas de primer nivel en el mundo.

El CEO de Coca Cola, E. Neville Isdell, se comprometió con una inversión de US$150 millones durante los siguientes cinco años. Por su parte, Aditya Mittal, CFO de Acelor Mittal, la principal productora de acero a nivel mundial, manifestó su desilusión por no haber podido quedarse con Paz del Río y le expresó al Presidente su decisión de hacer una gran inversión en Colombia, partiendo de cero. Esta compañía tiene ventas anuales de US$88,6 mil millones y emplea 200.000 personas. Actualmente tiene inversiones en Uruguay, México y Brasil.         

Alberto Weisser, CEO de Bunge (una multinacional de la agroindustria con más de 100 años de historia, que opera en cuatro continentes), le manifestó al Presidente su interés por invertir en Colombia en biocombustibles, para lo cual está pensando en la posibilidad de adquirir tierras en Vichada.

David Brennan, CEO de la farmacéutica Astrazeneca, le expresó también al presidente Uribe su decisión de hacer una gran inversión en Colombia en los próximos años. Esta compañía vende anualmente US$26,5 mil millones y su estrategia de  crecimiento se basa en invertir en plantas en países emergentes.

Pero no son solamente las reuniones de Davos las que dan fe del interés de los inversionistas extranjeros en Colombia. Las cifras en los últimos tres años hablan por sí mismas. De una inversión extranjera directa anual de tan solo US$2.000 millones en 2001 y 2002,  Colombia pasó a recibir más de US$6.000 millones por año en la actualidad.

Claramente, el mundo está reconociendo los avances que en materia de seguridad está haciendo nuestro país. De igual forma, los avances en el mejoramiento de las condiciones para la inversión y en la seguridad jurídica tienen un papel determinante en el logro de estos resultados. Y no sobra anotar que, en cierto modo, la coyuntura del vecindario nos favorece, pues definitivamente Colombia sobresale hoy sobre sus vecinos ante los ojos de los inversionistas.

Mantener e incrementar el atractivo para la inversión extranjera es un tema sobre el cual hay que trabajar en forma permanente, pues la inversión es indispensable para que Colombia logre las tasas de crecimiento que requiere para su desarrollo. Esta nueva etapa de la inversión extranjera en Colombia es uno de los aspectos más positivos que presenta nuestra economía en la actualidad. Se trata de un verdadero logro sobre el cual debemos seguir construyendo.
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