Listos para el arranque

| 6/14/2002 12:00:00 AM

Listos para el arranque

Al optimismo y la buena energía que generó la elección de Alvaro Uribe como Presidente, se sumó la selección de sus más cercanos colaboradores. Los nombramientos de Roberto Junguito en el Ministerio de Hacienda y Juan Luis Londoño en los de Trabajo y Salud fueron muy bien recibidos por los inversionistas, quienes hasta ese momento se mantenían escépticos frente a la línea que podría adoptar el nuevo mandatario.



La presencia de Roberto Junguito en el gabinete, con su experiencia en el Ministerio de Hacienda y en el Banco de la República, y más recientemente en el FMI como representante de Colombia ante este organismo, es una garantía de que el país seguirá con el programa de ajuste fiscal, necesario para asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas en el mediano plazo. Juan Luis Londoño, por su parte, se hace cargo de las dos carteras claves en el frente social para dirigir su fusión y deberá utilizar toda su experiencia y energía para sacar adelante la reforma pensional --regímenes especiales incluidos-- y la reforma laboral. Londoño es el padre de la Ley 100 y fue director de Dinero entre 1997 y el año 2001. Son dos ministros de gran altura, en un momento extremadamente difícil, que llevarán la enorme responsabilidad de solucionar los temas más candentes de la economía en los frentes productivo y social.



Estos nombramientos, y los de los otros ministros que se han conocido en los últimos días, hablan de un nuevo gobierno que empezará con toda la energía, dispuesto a tomar las decisiones necesarias para que Colombia supere la fase de bajo crecimiento en la que se encuentra y vuelva a tomar la ruta dinámica que le corresponde. Los resultados de las 5.000 empresas más grandes del país en el año 2001, que revelamos en esta edición, muestran con claridad el panorama que enfrentamos. Nuestros empresarios han hecho una tarea de gran alcance en lo que se refiere a mejorar la solidez de sus organizaciones. Han recortado costos y redundancias y, en particular, han reducido la vulnerabilidad financiera de las empresas, al lograr una sustancial disminución de la deuda. Esto le da un refuerzo a su viabilidad financiera, por tanto tiempo en entredicho.



Ahora necesitamos crecer. Estamos en un punto de inflexión. Con la disminución de costos y redundancias de los últimos años, el crecimiento podrá reflejarse rápidamente en inversión y expansión. Si, por el contrario, la economía no crece, el panorama puede tornarse grave para muchas empresas, pues no queda grasa excesiva para quemar.



La mayor vulnerabilidad está en las empresas medianas y pequeñas, que por su tamaño y su limitado acceso a recursos son muy sensibles a los continuos altibajos de la economía. En nuestro informe sobre el comportamiento de las pyme, en esta edición, se aprecia un núcleo de empresas supremamente resistentes a las dificultades económicas y que logran crecer en medio de las limitaciones. Ellas conviven con otras que han sido fuertemente afectadas por las dificultades. Colombia tiene el reto de proyectar hacia adelante a sus pequeñas y medianas empresas, pues ahí está el mayor potencial de crecimiento y generación de empleo.



La tarea está planteada. El nuevo gobierno deberá generar rápidamente condiciones que contribuyan a la viabilidad de las empresas. Y los empresarios deben acelerar la profesionalización de sus organizaciones y asumir los retos del crecimiento. El gobierno no puede darse el lujo de perder tiempo ni vacilar, y los empresarios tendrán que estar a la altura de nuevos desafíos para que Colombia vuelva a crecer. Si cada uno de ellos cumple su parte, el país podrá recuperar el sitio que le corresponde en la comunidad de naciones del continente.
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