| 7/20/2017 12:01:00 AM

Letargo productivo en Colombia

Es necesario reajustar la agenda, porque no solo se trata de sobrevivir sino de crecer.

Mientras la economía viene desde hace varios meses en un proceso de desaceleración pronunciado, la dinámica empresarial ha mostrado una mayor capacidad de ajuste y resiliencia. En los resultados del año pasado presentados en la edición de las 5000 Empresas que anualmente desarrolla la revista Dinero, las ventas crecieron 7%, alcanzando la cifra de $1.083 billones, pero las utilidades se incrementaron aún más, con un avance de 127%, explicado en parte por la nueva metodología contable que se usa en el país. En total, los beneficios de las 5.000 sociedades del ranking sumaron $68 billones. Solo registraron pérdidas 723 compañías, un año atrás fueron 807 con saldo en rojo.

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En industria clasificaron 1.141 empresas, que en conjunto registraron ingresos de $239 billones, con un avance de 10,64% anual. El sector comercio se mantiene como el de mayor representatividad en el listado, con 1.598 empresas y ventas por $282 billones. En servicios entraron 1.100 empresas y su facturación fue de $253 billones.

Muchas empresas lograron mejorar sus ingresos porque se ajustaron a la coyuntura complementando su oferta para reemplazar importaciones, o porque avanzaron en sus procesos de diversificación de mercados o negocios; también hubo grandes procesos internos de transformación que explican los mejores números.

Sin embargo, y a pesar de los resultados globales, no han sido periodos amables para el comercio y la industria y, tanto los datos oficiales –por parte del Dane– como los análisis privados muestran un deterioro en el clima de los negocios y en la demanda interna.

Entre enero y mayo de 2017 las ventas reales del comercio minorista variaron -1,4%, mientras en ese mismo periodo de 2016 fue de 2,7%. Uno de los mejores indicadores para ver la dinámica del comercio es el Índice de Confianza del Consumidor, que lleva casi año y medio en terreno negativo.

Pero si por el lado del comercio llueve, por el de la industria no escampa y las alertas están encendidas. El sector industrial atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia reciente. Según cifras del Dane, en mayo de 2017 la variación anual de la producción real de la industria manufacturera fue de -0,6%, la del año corrido se ubicó en -1,3%, cuando en el mismo periodo de 2016 fue de 5,7%, y la variación doce meses que se registró alcanzó apenas 1,1%.

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Para los primeros cinco meses de este año, de las 39 actividades industriales solo 11 presentaron variaciones positivas en su producción real y las de mayor crecimiento fueron las relacionadas con actividades de sectores como minería e hidrocarburos –coquización, refinación de petróleo y mezcla de combustibles, que tuvieron un incremento de 5,8%–. También se destacaron la elaboración de aceites y grasas de origen vegetal y animal, con 15,1%, y la fabricación de papel, cartón y sus productos, con 6,1%. Y las principales variaciones negativas entre enero y mayo de 2017 se registraron en las industrias de elaboración de bebidas, con -7,6%, confección de prendas de vestir (-9,0%) y fabricación de productos minerales no metálicos (-3,7%).

A su vez, la Encuesta de Opinión Industrial Conjunta (EOIC) de abril –al cierre de esta edición estaban por conocerse los resultados de mayo– evidenció un panorama poco favorable: 55,6% de los empresarios considera que, al iniciarse el segundo trimestre del año, el desempeño de sus ventas fue malo, 61,3% presentó una disminución en todos o en la mayoría de sus canales de ventas y solo 15,7% de las empresas cumplió con su presupuesto de ventas para el periodo mencionado.

En el corto plazo no hay optimismo en torno a la recuperación de la industria. A parte de Reficar, que ha venido impulsando al sector, los crecimientos que se estiman son, como los calificó Leonardo Villar, director de Fedesarrollo, decepcionantes: 1% para este año. Además, la actividad exportadora de la industria no logra aún tomar tracción frente a las posibilidades que abre una tasa de cambio favorable: la participación de las manufacturas en la oferta al exterior está por debajo de 20%.

El gran reto es generar las condiciones para salir de esa parte baja y volver a recuperar una tendencia ascendente en el menor tiempo posible. La expectativa es recuperar capacidad competitiva y, si bien la tasa de cambio está en niveles que deberían ayudar a esto, es necesario buscar otras estrategias, como la innovación, la apertura de mercados y la competencia con el resto del mundo, como lo ha señalado Fedesarrollo. Es fundamental que las industrias en Colombia entren a participar de cadenas de valor globales que impulsen los flujos de comercio y permitan eficiencias y foco. También hay que solucionar los problemas de sobrecostos que tenemos en Colombia por cuenta del rezago en infraestructura, que deben empezarse a aclarar una vez entren en operación las vías de cuarta generación.

En medio de las dificultades, la mayoría de las empresas ha hecho grandes esfuerzos por mantenerse vigente y ha soportado la tormenta, demostrando –una vez más– la capacidad de adaptación en escenarios adversos. Pero es necesario reajustar la agenda, porque no solo se trata de sobrevivir sino de crecer.

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