| 8/20/2004 12:00:00 AM

Las pensiones y la corte

Mientras el mundo se debate entre las tasas de interés y una eventual crisis petrolera, en Colombia nos ahogamos en el problema pensional con la ayuda de la Corte Constitucional.

A veces, cuesta trabajo creer hasta qué punto la lógica que gobierna las decisiones en Colombia está desconectada de la forma como en el mundo moderno se toman las decisiones de interés público. Basta comparar dos cruciales decisiones que tomaron recientemente la Reserva Federal de Estados Unidos y la Corte Constitucional de Colombia.

La Reserva Federal de Estados Unidos, en su reunión del 10 de agosto, decidió continuar con la política de aumento gradual y sostenido de la tasa de interés de corto plazo. El aumento fue de 25 puntos básicos, similar al anterior, para un total de 50 puntos básicos en el último mes y medio.

Aunque el mercado ya había descontado el aumento, en los días anteriores a esta nueva alza se pensó que la Fed podría no llevar a cabo el incremento, dada la desaceleración del crecimiento de la economía estadounidense en el segundo trimestre del año y el estancamiento del empleo durante julio. No obstante, en su comunicado, la Fed es enfática al afirmar que la desaceleración no solo es temporal, sino que además obedece a factores externos, como el aumento desbordado de los precios del petróleo. Ante todo, considera que las tendencias inflacionarias que se están empezando a sentir en Estados Unidos deben ser controladas.

El aumento de los precios del petróleo parece imparable y aunque el ministro de Petróleo de Arabia Saudita, Ali al-Naimi, trató de tranquilizar al mercado anunciando que su país podría aumentar la producción en 1,3 millones de barriles diarios adicionales a los 9,3 millones que ya está produciendo, los mercados no le creyeron y el precio siguió aumentando. Frente a una demanda creciente, especialmente por parte de China, el mundo petrolero no tiene cómo responder con más oferta. La capacidad de la OPEP está en su límite y además hay temores con respecto a posibles suspensiones en el suministro por cuenta de diversos factores geopolíticos.

Así, mientras que en Estados Unidos la Fed, con base en su conocimiento técnico y utilizando la mejor información disponible, toma la corajuda decisión de aumentar las tasas de interés para cumplir su misión de velar por una inflación reducida, en Colombia retrocedemos, como si tuviéramos a nuestra disposición toda la eternidad para empezar a poner la casa en orden.

Es increíble que después de 11 años de debates ininterrumpidos sobre el tema pensional y las consecuencias de no resolverlo, la Corte Constitucional haya declarado inexequibles los artículos de la ley de pensiones de 2003, precisamente por falta de discusión y debate y porque a los colombianos no se les pueden quitar los derechos adquiridos.

Si el Congreso -que es el legítimo representante del pueblo y no se caracteriza por emitir normas que puedan ser impopulares- accedió a las reformas, es porque las considera necesarias para evitar un mal peor en el futuro. Sin las reformas, el gobierno puede llegar a no pagar sus obligaciones pensionales, e incluso al no pago de la deuda pública.

Si el problema era grave antes del fallo de la Corte, ahora es prácticamente insoluble. Basta con analizar lo que pasó con el IVA del 2% después de que la Corte lo declaró inexequible el año pasado. No se ha podido avanzar en el tema. Lo triste es que la población más pobre sigue desatendida por falta de recursos y es la que más pierde. Cierto, los pobres no están pagando el impuesto. Pero es igualmente cierto que los más ricos tampoco pagan, los ingresos no se generan y el fisco se queda sin recursos que podrían ser asignados a los desprotegidos a partir de políticas focalizadas.

El gobierno tendrá que ajustar el proyecto de reforma pensional para incluir el hueco que se abrió por cuenta del fallo de la Corte. Sacar adelante un nuevo proyecto no será tarea fácil, cuando en el Congreso está el tema de la reelección inmediata. Tampoco lo será convencer de la seriedad de las políticas a los mercados externos de capital a donde Colombia necesariamente debe ir. El mercado financiero está al alza y muy probablemente Colombia figurará entre los países menos apetecidos por los inversionistas. El riesgo es simplemente demasiado alto.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?