| 1/22/2010 12:00:00 AM

La reelección, una gran contradicción

Si Uribe es reelegido, el esfuerzo de ocho años por recuperar la confianza de los inversionistas internacionales podría perderse.

Hace ocho años, recién posesionado como presidente, Álvaro Uribe Vélez se dirigió a la comunidad internacional reunida en el World Economic Forum en Davos, Suiza. Allí expuso su programa de gobierno, basado en los pilares de seguridad democrática, confianza inversionista y cohesión social. Sin duda, tuvo que ser una tarea difícil la de contar esos planes a un auditorio escéptico y acostumbrado a oír solo malas noticias de Colombia. Seguramente fueron pocos los que le creyeron en ese momento.

Uribe vuelve a Davos en 2010 y, con resultados en la mano, puede decir con orgullo a esa misma audiencia que cumplió lo que se propuso.

Los avances en cada uno de los pilares de su gobierno frente a la situación que reinaba en 2002 son evidentes. Las cifras de inversión extranjera directa muestran incrementos considerables, al pasar de US$2.134 millones en 2002 a cerca de US$8.550 millones en 2009.

Del total de estas inversiones, aproximadamente un 70% tiene como destino los sectores de hidrocarburos y mineros, los cuales se han reactivado gracias a la seguridad democrática, que ha permitido la exploración y explotación en sitios cuyo acceso estaba reservado exclusivamente a los grupos al margen de la ley. El desarrollo de estos dos sectores ha sido de tal magnitud que la producción de petróleo, que venía en franco retroceso (al punto que el país estaba al borde de perder la autosuficiencia petrolera) se ha incrementado en un 50%. Para el año entrante es muy probable que se dupliquen los niveles de 2005, con una producción cercana al millón de barriles diarios de petróleo.

Igualmente, en la minería el avance ha sido considerable. Por ejemplo, entre 2002 y 2009, Colombia multiplicó por cinco sus exportaciones de carbón, para ubicarse como un jugador importante en el mercado internacional.

Estos resultados no solo son producto de una mayor seguridad, sino también del trabajo decidido del Presidente y su gobierno por lograr una mayor inversión extranjera en Colombia. Se hicieron las modificaciones necesarias, tanto al código minero como a la política de hidrocarburos, y se establecieron los contratos de estabilidad jurídica que garantizan al inversionista las reglas del juego por un periodo de tiempo.

Álvaro Uribe será recordado siempre porque volvió a llevar a Colombia a un sendero de crecimiento económico y porque logró que los inversionistas del mundo volvieran a mirar al país como una economía de alto potencial y no como un país prácticamente inviable. Hizo lo que había que hacer con valentía, compromiso y dedicación total.

Hacia adelante, sin embargo, la historia podría ser otra. Así como los colombianos y el mundo en general aplaudieron la primera reelección del presidente Uribe por considerarla hasta cierto punto necesaria para continuar una gestión que había cambiado el destino de Colombia, una segunda reelección no tendría el mismo efecto y su impacto incluso podría ser negativo.

Aparte del desplazamiento de los temas críticos fuera de la agenda, que se ha generado a raíz de la incertidumbre electoral, la segunda reelección de Uribe le está causando daño al país en términos de su imagen internacional. Puede ser que algunos empresarios e inversionistas nacionales e internacionales sigan pensando que Uribe es la única fórmula segura para sus negocios y que por tanto su reelección es una garantía de que las cosas seguirán bien. Sin embargo, como lo han hecho saber diferentes medios extranjeros, es mal visto que un presidente quiera permanecer indefinidamente en el poder y, lo que es peor, que no sea claro frente a estas intenciones, así como frente a lo que habría que hacer para lograrlo.

No sería de extrañar entonces que si Uribe fuera reelegido, al cabo de unos años, los mismos inversionistas que ahora apoyan su tercer mandato pusieran en duda la seguridad jurídica de sus inversiones ante la siguiente reflexión: si un mandatario puede cambiar las reglas del juego de las elecciones presidenciales, ¿qué se puede esperar sobre las reglas de juego que se aplican a los capitales de ciudadanos de otros países? La credibilidad y la confianza en Colombia, por las cuales tanto ha trabajado el propio Uribe, se verían diezmadas o quebrantadas.

Así como hace ocho años el presidente Uribe anunció al mundo su estrategia para sacar a Colombia adelante, ahora debe anunciar su decisión de retirarse y dar vía libre a nuevos candidatos para el próximo periodo presidencial. No hacerlo podría resultar extraordinariamente costoso.

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