La política sí juega

| 10/26/2001 12:00:00 AM

La política sí juega

Al comienzo de su gobierno, e incluso desde la campaña, el presidente Pastrana se comprometió con una agenda legislativa que incluía las reformas y leyes esenciales que permitirían el despegue definitivo de la economía colombiana. Pasaron más de tres años sin avanzar mucho en estos temas y ahora, a pocos meses del final, el gobierno decidió acelerar para cumplirles al menos parcialmente a los colombianos. En este momento, en el Congreso hacen trámite varios proyectos de ley de gran alcance, entre los cuales se encuentran la reforma a la ley 60, la ley marco del mercado de capitales, la reforma financiera y, próximamente, la nueva ley de telecomunicaciones. Parece una agenda más adecuada para comenzar que para terminar un gobierno.



De todas, la más urgente es la reforma a la ley 60, ya que no solo es el complemento del acto legislativo 012 sobre transferencias a las regiones aprobado en julio pasado, sino que es necesaria para establecer la distribución de los recursos del Sistema General de Participaciones (SGP). Si no es aprobada antes del 31 de diciembre, el gobierno no tendrá cómo distribuir estos recursos entre las regiones y los sectores. Esto no es lo único que determina la urgencia de la reforma. Ella también establece los criterios para mejorar la cobertura y eficiencia del gasto en educación y salud.



No menos importante es la aprobación de la ley marco del mercado de capitales, que ordena el mercado y establece las normas para garantizar su transparencia. El buen gobierno de las empresas, la protección a los inversionistas y la revelación de la información forman parte de la estructura que propone la ley para el desarrollo de un mercado que no ha podido superar su estado infantil de crecimiento. La reforma financiera, por su parte, se presenta apenas dos años después de la anterior. Sin embargo, es necesaria porque modifica el régimen legal de la Central de Inversiones CISA, sin lo cual esta entidad no puede comenzar en firme el proceso de recuperación de los activos improductivos que adquirió de la banca pública y que valen por lo menos 0,3% del PIB. La ley de telecomunicaciones, finalmente, ordenaría este sector y crearía una estructura moderna para la explotación del espectro electromagnético.



La avalancha de leyes al final del gobierno, cuando queda poco tiempo y la probabilidad de sacarlas adelante también es poca, deja un tema de reflexión importante. La relación entre el Ejecutivo y el Congreso es básica para la efectividad de un Gobierno. El Presidente puede tener las mejores intenciones, los mejores expertos y los mejores modelos, pero si no cuenta con un Congreso que lo acompañe, muy poco puede lograr. Un buen ejemplo de esto es lo que está pasando con la administración distrital. El alcalde Antanas Mockus cuenta con un equipo impecable y unos planes para el desarrollo para Bogotá de talla internacional. Sin embargo, no ha logrado que el Concejo le camine, y sin él es muy difícil que pueda sacar adelante todo lo que les prometió a los bogotanos.



La lección para las próximas elecciones presidenciales es clara. No basta con elegir a un candidato, sino que es preciso elegir también el equipo que lo acompañará desde el Congreso. En esto, los gobernantes y los electores tienen una responsabilidad compartida. Los candidatos deberían informar pronto a sus electores sobre la composición de sus cuadros legislativos. Y los electores deben exigir que sean definidos en el menor tiempo posible, para escoger con información y criterio el equipo que, desde el Congreso, va a trabajar por el éxito del candidato de su preferencia. Solo así habrá un Congreso y un Gobierno capaces de sacar el país adelante.
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