| 10/12/2011 2:00:00 PM

La otra crisis

Además de los peligros en Europa y Estados Unidos, el mundo enfrenta otro riesgo inminente: el desplome de la economía china. Las predicciones son escalofriantes.

Mientras el mundo está obsesionado con la crisis bancaria en Europa y los problemas de la economía gringa, algunos economistas han comenzado a lanzar una nueva alerta: el golpe que se viene para la economía de China. Las amenazas vienen de diferentes frentes y afectan las bases mismas del modelo económico de ese país.

El primer punto débil es el sistema financiero. El pasado 10 de febrero, el gobierno chino anunció que comprará acciones de los cuatro mayores bancos del país buscando frenar su caída en bolsa. Se trata de verdaderos pesos pesados: Industrial and Commercial Bank of China (ICBC), China Construction Bank, Bank of China y Agricultural Bank of China. Las acciones de estos bancos han perdido más de 30% en los últimos meses y el gobierno de Beijing lucha ahora por frenar su caída. Se trata de algo similar a lo que ya hizo en 2008-2009, en el momento de la crisis global desatada por la quiebra de Lehman Brothers.

Es otra muestra de que la crisis se repite.

No solamente las acciones bancarias se han desplomado. El índice bursátil de China, el Shanghai Composite, ha perdido cerca de 17% en lo que va del año. El motivo: las subidas de los intereses y el control del crédito que han sido aplicados por el gobierno para evitar que siga creciendo la burbuja inmobiliaria.

El segundo punto débil es precisamente la especulación inmobiliaria, ese gran Talón de Aquiles de la economía china. Los precios de la finca raíz se han disparado en 140% desde 2007. Tan solo en la ciudad de Beijing los precios se han incrementado hasta 800% en los últimos ocho años. Esto ha llevado al gobierno chino a imponer requisitos más estrictos para acceder a los préstamos hipotecarios y a establecer nuevos impuestos a las transacciones de finca raíz y elevar las tasas de interés. Sin embargo, los esfuerzos han sido en vano. Según Bloomberg, las viviendas siguieron subiendo de precio en septiembre en 54 de las 100 ciudades principales.

La preocupación de fondo es que las burbujas inmobiliarias suelen ser seguidas por crisis financieras y recesiones económicas. Así ha pasado en los últimos 50 años en el mundo entero y ocurrió recientemente con el boom inmobiliario en Estados Unidos, Reino Unido, Islandia, Irlanda, España y Dubái.

El tercer punto débil es el exceso de inversión. No solo las burbujas hipotecarias tienden a desembocar en recesiones, también los periodos de sobreinversión en la capacidad manufacturera e industrial suelen terminar en estrepitosas caídas de la economía. Así sucedió en la Unión Soviética entre 1960-1980, en América Latina en los años setenta y principios de los ochenta, en Japón durante la década de los ochenta, en Estados Unidos durante los noventa y en Asia del Este también en los noventa. Cada episodio de sobreinversión terminó en una recesión o en un aterrizaje brusco.

Es el caso de China en este momento. La excesiva inversión –que ya se acerca a 50% del PIB– está creando un problema de deuda y sobrecapacidad a todo nivel: industrial, manufacturero y hasta de infraestructura. Hay un exceso de nuevas autopistas, trenes bala, aeropuertos, edificios gubernamentales y hasta pueblos fantasma, en donde todavía nadie vive. Eso ha convertido a China en el mayor comprador mundial de metales –cobre, hierro, aluminio– así como de cemento y carbón. Pero ese ritmo de crecimiento no puede durar para siempre y llegará el momento en que no se construya más.

Entonces, el golpe sobre los precios de todos esos commodities será brutal, como también el impacto sobre las economías latinoamericanas que exportan dichos bienes básicos. No falta mucho para que eso pase. Según el Nostradamus económico, Nouriel Roubini, estos eventos están a la vuelta de la esquina, en el año 2013.

En ese momento, el planeta entero va a pagar los platos rotos de los excesos del dragón rojo. El mundo temblará. Y el default de Grecia y los problemas del euro parecerán un chiste al lado del aterrizaje de China.
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