| 9/2/2005 12:00:00 AM

La marca Colombia

Colombia tiene finalmente una marca que la diferencia de los demás países y la ubicará de manera exclusiva en la mente y el corazón de la gente alrededor del mundo.

La necesidad de crear una marca para el país había sido un tema recurrente por años. Colombia necesita venderle al mundo una imagen positiva y amable, más acorde con su realidad, y alejada de la imagen del país de las drogas y el narcotráfico. Sin embargo, los problemas de los últimos años -en particular, las crisis de los gobiernos Samper y Pastrana- hacían difícil este ejercicio. Afortunadamente, la situación ha cambiado y ahora Colombia puede mostrarle al mundo con orgullo que está trabajando con pasión para sacar el país adelante.

Los países, al igual que las personas y los productos, no solo existen en el mundo físico, sino también como percepciones en la mente y en el corazón de la gente. Se pueden concebir como marcas. Un ejemplo claro es Estados Unidos que, a partir de la imagen arquetípica del héroe, es percibido en el mundo entero como progresista, independiente, divertido, innovador, líder, inteligente, dinámico, fuerte, moderno y prestigioso.

De igual forma, España, con el arquetipo de la seductora, es percibida como encantadora, tradicional, única, divertida, diferente, sensual y auténtica. De hecho, buena parte de la suerte económica que acompaña a estos dos países se deriva de la fortaleza de sus marcas.

Colombia tiene ahora una marca que identifica al país con la pasión. La pasión es la condición inherente en todos los colombianos.

La marca Colombia es el resultado del trabajo de Luis Guillermo Plata, director de Proexport, y del asesor experto David Lightle, quienes después de más de un año de trabajo y entrevistas con 400 colombianos y 150 extranjeros llegaron a la conclusión de que lo que mejor identifica a todos los colombianos es la pasión. De ahí, el color rojo que caracteriza su logosímbolo.

Es obvio que haber creado la marca es solo el comienzo del largo camino que hay por recorrer. No obstante, lo positivo de este ejercicio es la participación que, desde un inicio, tuvieron el sector privado y algunos colombianos que han querido ser parte del proceso. Lo que sigue es lograr que todos se comprometan y empiecen a hablar bien de Colombia.

La mala imagen le ha resultado muy costosa al país. No solo se afecta el autoestima de cada colombiano cada vez que es maltratado en el exterior por cuenta de ella, sino que también se afectan las posibilidades de desarrollo y el crecimiento.

Basta con mirar las cifras de turismo e inversión extranjera.

A Colombia solo llegan 778.000 turistas al año, frente a 53 millones que llegan a España o 40 millones a Estados Unidos. Por su parte, los US$4.000 millones que llegaron en 2004 como inversión extranjera no son suficientes para alcanzar las cifras de crecimiento que requiere el país para crecer y salir del subdesarrollo.

La marca Colombia es un buen motivo para que todos los colombianos se unan a su alrededor y expresen orgullo por su país. Es la manera de mostrar que a este país verdaderamente lo mueven la pasión y el logro.
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