| 2/18/2016 12:00:00 AM

Editorial: Bajo Cero

Una estrategia de tasas de interés negativas es una herramienta de política monetaria “no convencional” por la que se fijan las tasas de interés de intervención con un valor negativo. Para muchos bancos centrales, el problema surge cuando han bajado las tasas cerca a cero.

Una estrategia de tasas de interés negativas es una herramienta de política monetaria “no convencional” por la que se fijan las tasas de interés de intervención con un valor negativo. Para muchos bancos centrales, el problema surge cuando han bajado las tasas cerca a cero. En este punto, el banco central enfrenta dificultades con la política monetaria convencional, ya que generalmente se cree que las tasas de interés realistas de mercado no pueden estar en territorio negativo.

¿Cuál es la mejor manera para que una economía escape de una recesión? Las recesiones son el resultado de una demanda insuficiente de bienes y servicios y, por lo tanto, el banco central puede remediar esta deficiencia recortando las tasas de interés. Menores tasas de interés estimulan a los hogares y a las empresas a endeudarse y gastar. Mayor gasto significa mayor demanda de bienes y servicios, lo que conduce a un mayor empleo para satisfacer esa demanda.

Pero este tipo de política monetaria tiene límites. Las formas alternativas de política monetaria, particularmente cuando las tasas de interés están en 0% o cerca, o cuando hay preocupaciones sobre deflación, se denominan de manera general “políticas monetarias no convencionales”. Estas incluyen, entre otros, la flexibilización del crédito, la expansión cuantitativa, la orientación hacia a dónde irán las tasas (forward guidance) y las tasas de interés negativas.

Con respecto a este último punto, la tasa clave de intervención del Banco Central de Suecia es de -0,35%, la de Suiza es de -0,75%, la tasa de depósitos del BCE es de -0,2%, mientras que la de Dinamarca es de -0,75%. Suecia, Dinamarca, el Banco Central Europeo y Suiza han demostrado que las tasas de interés de intervención negativas no necesariamente resultan en fugas de capital.

Por este motivo, los grandes bancos centrales son más proclives a aceptar una tasa de intervención monetaria negativa.

Recientemente, el presidente del Banco Central Europeo, el italiano Mario Draghi, dijo estar abierto a reducir aún más la tasa que cobra a los bancos por dejar dinero durante la noche. De igual manera, Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra, anunció que la tasa de referencia del Reino Unido podría caer por debajo de 0,5 %.

Con este movimiento en el seno de todos los grandes bancos centrales, “hay una verdadera oportunidad de que la heterodoxia se convierta en la nueva ortodoxia”, dijo Alan Ruskin, jefe global de estrategia de divisas Grupo-de-10 en el Deutsche Bank AG en Nueva York.

Recientemente el tema volvió a entrar en el centro de la discusión, cuando el Banco Central del Japón anunció un plan radical para estimular la economía y que fue aprobado a finales de enero; consiste en que les cobrará a los bancos 0,1% por llevar recursos adicionales al banco central.

Para el caso de los Estados Unidos, ya en abril de 2009 el exconsejero presidencial para asuntos económicos del expresidente George W. Bush, N. Gregory Mankiw, conmocionó a los demás economistas cuando escribió un artículo titulado ¿Es el momento de que la FED se vuelva negativa?, el cual, a pesar de su llamativo título, se refería a las tasas de interés.

Pero la conmoción mundial fue causada recientemente por la presidente del Banco Federal de Reserva, Janet Yellen, quien aseguró, luego de la última reunión de su junta, que “si las circunstancias fueran a cambiar”, el juego cambiaría y “potencialmente cualquier cosa, incluyendo las tasas de interés negativas, estarían” sobre la mesa.

El anuncio de Janet Yellen fue el que más impacto tuvo sobre el mercado, que lo interpretó como un síntoma de que la situación económica no ha mejorado. Mientras que antes de este anuncio el mercado creía que durante 2016 la FED subiría la tasa cuatro veces –tal y como lo había anunciado el vicegobernador de la Reserva, Stanley Fischer– después del anuncio el mercado ni siquiera cree que haya una subida de tasas durante este año.

La posibilidad de tasas negativas demuestra que el arsenal monetario aún tiene instrumentos para estimular la economía. Sin embargo, como en el caso del Japón, esta nueva estrategia se da cuando no solo la política monetaria tradicional llega a su límite, sino cuando un tipo de política monetaria no-tradicional, como la expansión cuantitativa, también perdió efectividad por falta de títulos valor que el banco pueda comprar.

El efecto de esta nueva estrategia monetaria es aún incierto para Colombia. Sin embargo, tasas de interés bajas en el resto del mundo hacen que el diferencial de tasas con Colombia no sea tan alto y así, que el peso no se revalúe. Sin embargo, el recorte de tasas en la mayoría de los grandes bancos centrales del mundo acrecienta el miedo de una guerra mundial de monedas en la que cada país devalúa para competir con los otros hasta que, fruto de esa estrategia, todos nos empobrecemos.

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