La agenda del trabajo

| 4/9/2001 12:00:00 AM

La agenda del trabajo

Angelino Garzón se retiró y el país tiene nueva cara en el Ministerio del Trabajo. ¿Qué le espera? ¿Qué podemos esperar?

El nuevo Ministro arranca con una tasa de desempleo de 19,6 en las grandes ciudades. Los desempleados han aumentado en 301.000 desde diciembre, y 29,2% en los últimos 12 meses. Este es el telón de fondo para un plan de acción. La iniciativa parlamentaria y la gestión eficaz de las instituciones adscritas son sus elementos centrales. Y para ello necesita cambios sustanciales en la forma de convocar al país.



El nuevo Ministro no puede sacarle el cuerpo, como sus antecesores, a una reforma a fondo de la regulación laboral. Hay acuerdo entre los que saben (página 26): sin más Flexibilidad, Adaptabilidad y Seguridad para Todos los trabajadores (FAST), no saldremos del desempleo. Las fórmulas existen para crecer más y generar más empleo. Van más allá, sin embargo, de esperar para después del ajuste, y mientras tanto iniciar lentamente los programas de Jóvenes, Familias y Obras en Acción.



Tampoco puede seguir sacándole el cuerpo a cambios de fondo sobre la seguridad social. Ya van más de 30 meses sin un acuerdo dentro del gobierno sobre las pensiones, que hoy no son viables, especialmente en el sector público. El Ministro de Hacienda ya ha incumplido dos veces sus compromisos internacionales en esta materia. Por favor, no tanta política y sí más realismo práctico frente a los escasos recursos.



Además de evitar más dilaciones en la iniciativa parlamentaria, el nuevo Ministro también debe mejorar radicalmente el funcionamiento del Seguro Social y del Sena.



El gobierno no puede pasar a la historia como el enterrador del Seguro. No más anuncios de "Salvación" del ISS (el titular se ha repetido 6 veces en dos años). La situación no da espera y requiere una alta cirugía que no se ha querido hacer. Mientras más se demore, más costoso para el país. La agenda no puede estar subyugada por negociar $1 billón (¡un billón!!!) a cambio de una fórmula gaseosa de mejora para que el sindicalismo asuma su manejo. Muy bueno que el sindicalismo piense en grande. ¡Pero, por Dios, esta es una empresa en crisis que debe manejarse con criterios de alta profesionalidad!!!



En el Sena, la crisis no es financiera sino de identidad. Nada más importante hoy, que el entrenamiento eficaz de la fuerza de trabajo y el apoyo técnico empresarial. Pero no hay una institución actualmente más ineficaz que el Sena para llevarla a cabo. Su financiamiento con el impuesto a la nómina se agotó. Hay que sacar adelante otras fórmulas para un verdadero sistema nacional de formación profesional con financiación y organización competitiva moderna.



Esos son los grandes problemas para la agenda del nuevo Ministro. Para enfrentarlos, tendrá que cambiar sustancialmente la forma de convocar al país. El ánimo de diálogo social del ex ministro Angelino fue loable. Pero sus mecanismos, bueno es decirlo, fueron fallidos. Confiar tanto en la Comisión de Concertación Laboral tripartita entre grandes empresarios y sindicalistas fue su gran fracaso. Los interlocutores de la política no pueden ser los "insiders", que hoy no se ven muy afectados ni con el desempleo, ni con la crisis del ISS ni con la falta del Sena. Hay que oír sobre todo a los desempleados y sin seguridad social para equilibrar las cargas. Hay que correr el riesgo de tomar mucha, mucha más, iniciativa y evitar que las iniciativas caigan en el ostracismo de la campaña electoral que ya ha comenzado.



El nuevo Ministro tiene grandes responsabilidades. Ojalá así de grandes sean su suerte y sus logros.
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