| 7/18/2012 7:00:00 PM

Know-how Olímpico

Colombia llega a los Olímpicos de Londres con las mejores cartas de toda su historia. Lecciones de éxito para las empresas.

Las expectativas están bien altas para la participación de Colombia en los Juegos Olímpicos de Londres. Por primera vez, Colombia tiene una delegación que supera los 100 deportistas clasificados. Se habla de que el país debería lograr unas cinco medallas. El banco de inversión Goldman Sachs pronosticó que Colombia tendrá tres medallas y se ubicará en la posición 49 entre los 205 países participantes.

El avance de Colombia en el deporte olímpico no ocurre por casualidad. Es el resultado de un esfuerzo de largo plazo que estableció una estrategia, fijó metas concretas y asignó recursos para lograrlas. Esta gestión deja lecciones importantes para las empresas colombianas. Las metas deseadas se pueden lograr. Lo que no tiene antecedentes también se puede alcanzar. La clave está en definir un foco concreto para el esfuerzo y asignar la combinación de recursos.

El mundo de los deportes aporta poderosas analogías para entender los factores que determinan el desempeño en las empresas. El tema de la fijación de metas es el mejor ejemplo. Cualquier administrador sabe que hay que tener metas si se quiere alcanzar un resultado. Las metas tienen que ser ambiciosas e implicar un esfuerzo superior al usual, pero no pueden ser tan lejanas como para desatar un sentimiento de frustración antes de comenzar.

Ese umbral donde se definen las metas posibles es subjetivo. Lo que pensamos que podemos alcanzar depende de lo que creemos posible, que a su vez depende de lo que se logró en el pasado. Por ejemplo, por años, los expertos creyeron que la marca de cuatro minutos en la carrera de una milla era un límite infranqueable, un resultado que ningún ser humano podría superar. En 1954, sin embargo, el británico Roger Bannister logró romper esa marca, en una hazaña que tuvo reconocimiento universal. Lo más interesante ocurrió después. Seis semanas más tarde, un corredor australiano superó el récord de Bannister. Pocos años después, la milla de cuatro minutos era alcanzada en forma rutinaria en el mundo; ya que se demostró que la meta se podía alcanzar, muchos lo lograron.

El deporte colombiano viene logrando metas que nunca antes había alcanzado, de una manera gradual y sistemática. El desempeño de nuestros atletas en las competencias internacionales es creciente. En los Juegos Suramericanos de Medellín, en 2010, Colombia batió la marca del país que ha alcanzado más medallas en estos eventos. En los Juegos Panamericanos de 2011, Colombia alcanzó 24 medallas de oro.

Ahora viene la prueba máxima: los Olímpicos de Londres. En los Olímpicos de Beijing 2008, Colombia obtuvo dos medallas y 48 puntos. En Atenas 2004 logró 2 medallas y 30 puntos. En Sidney 2000, una medalla y 20 puntos.

¿Cómo se ha logrado esto? Las claves del desempeño dejan buenas lecciones.

La primera ha sido la identificación de objetivos concretos. El Comité Olímpico Colombiano y Coldeportes se fijaron objetivos en disciplinas deportivas específicas, para el corto y el largo plazo.

La segunda es la identificación y el fomento del talento. Coldeportes tiene una clasificación de deportistas de potencial olímpico a quienes apoya con un estipendio mensual. Ellos tienen acceso a entrenadores de excelencia y soporte de entidades de alta tecnología, como el Centro de Servicios Biomédicos de Bogotá.

La tercera es la asignación de recursos e incentivos. Los atletas reciben remuneraciones que les permiten vivir para entrenar y reciben bonificaciones dependiendo del logro de las metas asignadas. Los recursos permiten la contratación de entrenadores de alto nivel y la participación en las pruebas fundamentales del ciclo olímpico: juegos Bolivarianos, Suramericanos, Centroamericanos, Panamericanos y Olímpicos. La cuarta es la perseverancia en un proyecto de largo plazo.

La quinta es lo que se está logrando ahora: los héroes. El proceso tiene que tener deportistas que encarnen el logro y se conviertan en ejemplos a seguir. Nuestros atletas son hoy héroes para millones de jóvenes, que ven en ellos algo que nunca antes se había alcanzado.

El deporte le está aportando al país un modelo a imitar. Hoy, cuando la competitividad está en el centro de la agenda económica con la firma de múltiples acuerdos comerciales, vale la pena considerar estas lecciones. Si el sector público y el privado se pudieran comprometer alrededor de unas metas concretas, identificaran el talento y asignaran los recursos, podríamos tener más ejemplos empresariales de colombianos triunfantes en los mercados internacionales. En la competitividad tenemos que movernos hacia un territorio de metas concretas, posibles pero exigentes, que permitan a las empresas colombianas entender cuál es su verdadero potencial en el concierto internacional.

¿Cómo lograrlo? Imitemos a nuestros deportistas de las justas de Londres.
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