Inversión

| 6/22/2001 12:00:00 AM

Inversión

El tamaño del sector empresarial colombiano es hoy inferior a lo que era en 1997. Mientras que el valor de sus activos en dólares se ha reducido 22% en los últimos cuatro años, el de su patrimonio lo ha hecho en 36,5%. A esta situación, a la que se llegó por causa de la recesión económica, se suma la pérdida de valor de las empresas por cuenta del riesgo país. En el año 2000, las empresas colombianas destruyeron valor por $25 billones. Sin embargo, si se descuenta la prima que se tiene que pagar por hacer negocios en Colombia, esta cifra habría sido mucho menor, de $12,7 billones. El riesgo país no solo afecta el valor de las empresas, sino que además encarece el costo del capital.



El análisis que presenta Dinero indica que los empresarios colombianos en el 2000 lograron salvar sus empresas gracias a la buena gestión, que se vio reflejada en un aumento importante del margen operacional de las compañías, así como al manejo más racional de la deuda. En este sentido, se podría afirmar que las empresas están sanas y listas para iniciar una nueva etapa. No obstante, para que el sector empresarial despegue se requiere que haya inversión, la cual para el conjunto de las 5.000 empresas se estima en por lo menos US$12.000 millones en los próximos diez años. Sin embargo, para que la inversión se dé no basta con trabajar solo en el proceso de paz. El país tiene que recuperar la confianza de los inversionistas y hacer los ajustes y las reformas estructurales a las que se comprometió hace años. De hecho, la calificación de riesgo que tiene el país se debe más al deterioro de sus variables macro, especialmente las que tienen que ver con el manejo de la deuda, que al conflicto armado.



Ahora bien, la pregunta es de dónde va a salir la plata que se necesita para la inversión. El gobierno y, en particular, Crédito Público están haciendo muy bien la tarea al asegurarse mediante las operaciones de canje los recursos que se requieren para el financiamiento de la deuda tanto interna como externa. Los grupos económicos, en especial los medianos, también lo están haciendo bien y se están asegurando los recursos para su desarrollo por medio de la mayor internacionalización de sus empresas. Pero, ¿qué se está haciendo para que el resto del sector empresarial colombiano cuente con los recursos de inversión sin los cuales desaparecería en el futuro?



En los últimos años, el país invirtió más de US$6.000 millones en el salvamento de las entidades financieras, sin que aún se tengan claros los beneficios de dicha decisión. Al mismo tiempo, poca importancia se le ha dado al tema de la capitalización de las empresas, como si el deterioro del sector financiero no fuera consecuencia del deterioro del empresarial. ¿No será el momento de pensar, ahora que los empresarios hicieron la tarea y mejoraron su gestión, en la creación un fondo de capitalización que les permita obtener los recursos que requieren para el despegue de sus empresas?



Con una tasa de desempleo que ronda el 20%, no tiene sentido seguir aplazando las decisiones. Hay mucho por hacer. ¿En qué van la reforma laboral que tanto reclaman los empresarios o la ley para el desarrollo del mercado de capitales tan necesario para financiar la inversión de largo plazo? ¿Cómo puede siquiera pensarse en una recuperación económica sostenible, con crecimiento del empleo, si no se tienen en cuenta los beneficios que se derivarían de un sector productivo más próspero? No hay que olvidar que un peso invertido por el sector privado es mucho más eficiente que un peso invertido por el Estado. ¡Para crecer hay que invertir!
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