| 4/1/1994 12:00:00 AM

Instinto jurásico

DESDE LAS épocas un tanto remotas, cuando Agudelo Villa era ministro de Hacienda, no se adoptaban medidas de control al crecimiento de la cartera de las entidades financieras. La junta Directiva del Banco de la República decidió que ese crecimiento de la cartera no podía ser superior al 2.2% mensual equivalente a un 30% anual, cuando ésta venía aumentando al 50%. La medida estará vigente como máximo cuatro meses. Al mismo tiempo se encareció el crédito externo con una ampliación de los depósitos previos aplicables a este tipo de préstamos.

Ambas medidas son intentos desesperados de la junta por tapar el sol con las manos. Al finalizar febrero los medios de pago registraban un aumento del 40% anual, muy por encima del corredor monetario establecido para este año de 20-27% anual. Hasta ahora el gobierno no ha sido consistente con su meta de bajar la inflación al 19%. De hecho, las tendencias inflacionarias se revirtieron para mal, desde agosto de 1993.

El gobierno se ha propuesto cerrar la cuadratura del círculo con controles administrativos. No quiere bajar el gasto público. Tampoco quiere que el Banco de la República intervenga más activamente colocando títulos, pues ello presionaría al alza

las tasas de interés. Tampoco quiere que se importen alimentos. No quiere, en los últimos meses de su reinado, tomar cualquiera de las políticas duras que frenarían la expansión monetaria o reducirían la inflación.

En cambio, adopta unas medidas que lo único que producen es desintermediación financiera, y toda clase de trastornos operativos, para quienes actúan dentro del marco económico institucional. Y para nada, porque al fin de cuentas los agentes económicos se las arreglarán para obtener el dinero y seguir gastando en sus planes de inversión o consumo. Después de todo, el dinero sigue disponible, así sea por otros canales.
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