| 9/30/2015 7:00:00 PM

¿Cuáles son las implicaciones del aumento de las tasas en Colombia?

El aumento en las expectativas de inflación se veía claramente reflejado en el empinamiento de la curva de rendimientos.

Finalmente, luego de varios meses de discusión, la Junta Directiva del Banco de la República decidió, por unanimidad, aumentar su tasa de intervención de 4,5% a 4,75%. En general, los analistas de mercado creían que el Emisor iba a subir los tipos de interés, aunque existía una cierta duda en vista de que algunos miembros de la Junta habían realizado anuncios con los que se mostraban escépticos sobre la conveniencia de esa medida.

 Mientras el Ministro de Hacienda se había opuesto abiertamente a la subida de tasas, un codirector le había dicho a un medio de comunicación que subir la tasa era como “caerle al caído”. Otro, en tanto, había sido citado por un banco de inversión extranjero en el sentido de que el manejo de la tasa de interés no debería ser “procíclico”.

Según explicó el propio Ministro de Hacienda, quien antes de la reunión de la Junta afirmaba que tomar la postura de incrementar las tasas llevaría a frenar aún más una economía que ya venía desacelerándose, su cambio de postura se debió a la necesidad de anclar las expectativas inflacionarias. Se destaca que una vez anunciada la decisión, el Ministro señaló que el alza era por una sola vez.

El aumento en las expectativas de inflación se veía claramente reflejado en el empinamiento de la curva de rendimientos. Esto significa que los títulos TES con vencimiento a julio de 2024 pasaron de 6,5% a comienzos del año, a niveles superiores a 8% en septiembre por primera vez, mientras que la parte corta de la curva está atada a la tasa de intervención del banco central, que en Colombia estaba en 4,5%.

En otras palabras, la tasa de largo plazo ya se había subido, empinando la curva, hecho que, aunado a otros indicadores, advertía que las expectativas inflacionarias se habían deteriorado.

A diferencia de Estados Unidos, donde la tasa a 10 años es la más importante de la economía –ya que es la que más influencia tiene sobre la construcción de vivienda y los créditos corporativos a tasa fija–, en Colombia la mayoría de los créditos corporativos están atados a la DTF que, a su vez, se determina por la tasa de intervención del banco central. Esto genera una diferencia importante, ya que lo ocurrido en Colombia con los TES de más largo plazo habría encarecido el crédito para casi toda la economía. 

Cuando la curva se empina por expectativas inflacionarias, los analistas esperan que un alza en la tasa del Banco hubiera reducido los intereses de más largo plazo y así abaratado el crédito para la mayoría de la economía. 

¿Pasó esto en Colombia? Es difícil dar una respuesta clara y definitiva, sobre todo porque las tasas de interés de los países emergentes, incluido Colombia, se han subido debido al incremento de los niveles de riesgo. Sin embargo, la respuesta parecería ser afirmativa.

Mientras la subida de los tipos de interés del Banco generó de forma inmediata un alza en las tasas de los bonos de 1 a 3 años, la tasa de los bonos a 10 años se estabilizó, a pesar del alza generalizada en las tasas causada por la volatilidad. Es posible que de no haber tomado esta medida, la tasa de los bonos a 10 años habría seguido subiendo aún más de lo que lo ha hecho en los últimos días. Analizando en conjunto las demás tasas de la economía, es posible concluir que las expectativas de inflación se corrigieron levemente a la baja. En otras palabras, el incremento en la tasa de interés encareció el crédito atado a la tasa de corto plazo y estabilizó la de 10 años.

Hacia el futuro, y dependiendo del efecto del passthrough de la devaluación sobre la inflación y de los impactos del Fenómeno del Niño, una dinámica similar puede ocurrir, debido al aumento de las expectativas de inflación, la tasa de interés a diez años se puede subir sola, empinando así la curva de rendimientos. En esos casos, la única manera que tiene el Banco de bajar la tasa de largo plazo es subiendo la del corto. Visto de esa forma, la decisión del Emisor fue acertada. 

La pregunta de fondo ahora es cuál será la senda de la política monetaria. El incremento de 25 puntos base es, en el mejor de los casos, el inicio de un ciclo de contracción y, en el peor, simplemente una medida simbólica, tal y como lo advierte otro banco de inversión que interpreta esta alza como un resultado casi fortuito de una política que aún no logra comprometerse con una inflación baja y que es debilitada por la retórica ministerial que parece congruente con un peso depreciado. Por esta contradicción en el seno de la Junta, es muy difícil predecir hacia dónde va a seguir la política monetaria.
Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.