| 6/26/2014 5:00:00 AM

El segundo tiempo

Es necesario un gabinete que combine lo mejor de los políticos y los técnicos para un segundo mandato lleno de desafìos. Allí estará gran parte del éxito o el fracaso de Juan Manuel Santos.

A la hora de definir el equipo de gobierno para su segundo mandato, Juan Manuel Santos no podrá seguir el ejemplo de Néstor Pékerman, el admirado director técnico de la Selección Colombia. Pékerman se da el lujo de mantener la misma nómina de jugadores para los diferentes partidos, siguiendo la premisa básica de que no se cambia un equipo que va ganando. Santos, aunque quisiera, no podría hacer lo mismo. Tiene que renovar el equipo para darles juego a las alianzas que lo llevaron de nuevo a la Presidencia.

Esas alianzas y apoyos fueron esenciales para ganar en segunda vuelta. La izquierda, con los Progresistas de Gustavo Petro y el Polo de Clara López fueron vitales en Bogotá; el Partido Liberal, encabezado por el expresidente César Gaviria; el Partido de la U en la Costa Atlántica; Cambio Radical en Bogotá; y hasta los conservadores que lo acompañaron en su campaña, todos se dejaron ver en la recta final para lograr esa diferencia decisiva de casi un millón de votos frente Óscar Iván Zuluaga.

Algunos de estos aliados querrán participar en el Gobierno con representantes que ocupen posiciones de influencia. El Presidente tendrá que navegar con gran cuidado para repartir los pocos puestos que hay entre los muchos grupos que le ayudaron.

En este nuevo entorno, Santos tendrá que conformar un gabinete de Ministros que exhiba un balance exquisito entre lo técnico y lo político (ver artículo de carátula página 40). Un gabinete que ponga a los analistas a asentir con admiración y que refuerce el buen momento de opinión internacional por el que pasa Colombia. La votación fue prácticamente un referendo a favor de la culminación del proceso con las Farc, e incluso con el ELN, y las expectativas están en su punto más alto.

Por el lado de la economía, el presente está pleno de buenas noticias. Colombia tuvo un crecimiento por encima de 6% en el primer trimestre de este año, solo superado por China en todo el planeta; los precios del petróleo se mantienen por encima de US$100 el barril; el consumo y la confianza siguen creciendo y el país es destacado en distintos escenarios internacionales como modelo de estabilidad macroeconómica en una región donde no cesan las turbulencias a cargo de vecinos como Venezuela, Argentina o Brasil.

El Presidente tendrá que ajustar su gabinete para consolidar lo positivo, corregir falencias y asegurar la gobernabilidad.

En la cartera de Hacienda, al parecer ya está claro que Mauricio Cárdenas se mantendrá en el puesto, con lo cual el Presidente enviaría un mensaje de continuidad y confianza a los mercados. Sin embargo, le espera una agenda llena de chicharrones: otra vez revaluación del peso, una inminente reforma tributaria, un posible bajón en inversión extranjera si aumentan las tasas de interés internacionales, mantenerse dentro de las exigencias de la regla fiscal en un momento en que todos quieren más gasto, definir la venta de Isagen, reducir el déficit de cuenta corriente y dejar planteado un marco fiscal sostenible para la Colombia del posconflicto, son algunos de los desafíos.

En infraestructura será necesario destrabar las dificultades en la conformación de los proyectos de concesión de 4G para que lleguen más jugadores, la competencia favorezca el proceso y la construcción de vías, túneles y viaductos se inicie lo más pronto posible. También habrá que agilizar los procesos de licencias ambientales y consultas previas con las comunidades para que los proyectos energéticos y mineros tengan claridad.

En el agro habrá que marcar un cambio. Quien ocupe esta cartera tendrá mayores recursos que sus antecesores, pero también más presiones de parte de un sector que ha logrado poner en jaque al Gobierno a punta de paros y bloqueos de carreteras.

Por el lado de la industria, a pesar del repunte en su crecimiento, aún es necesario concretar la caja de herramientas que permita tener un país más competitivo y hacer retroceder el fantasma de la desindustrialización.

En el tema petrolero, clave en las finanzas públicas, es fundamental lograr un hallazgo que le permita al país aumentar su autosuficiencia petrolera, hoy de apenas 6,6 años. Esto es aún más urgente y necesario ante la evolución de México, país que, con su nueva política de apertura a la inversión, se ha convertido en un nuevo gran competidor en la carrera por atraer los recursos de las empresas de hidrocarburos del planeta.

Todos estos frentes representan una tensión de extraordinario voltaje entre objetivos opuestos. La tarea exige mantener el equilibrio económico y, al mismo tiempo, cumplir una agenda en la cual las apuestas tienen que ser audaces, para acercarse a llenar las expectativas de millones de votantes.

Todo el país quiere ver de cuáles artes magistrales se vale el presidente Santos para alcanzar la combinación perfecta de técnicos y políticos que necesita en su gabinete. Los primeros son claves para comprometerse con la ejecución de los programas y mantener la confianza de los mercados internacionales; los segundos son necesarios para la gobernabilidad. El país está a la espera de ver al dream team del Presidente en el segundo tiempo que está por empezar.
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