| 4/15/2005 12:00:00 AM

Ética y negocios

Consistencia en el pensar, en el actuar y en el hacer es lo que impone la ética. No obstante, en el mundo de los negocios, esto es quizás lo más difícil de encontrar.

Varios presidentes de grandes compañías en Estados Unidos fueron retirados de sus cargos, por sus respectivas juntas directivas en marzo pasado. El factor común de estos despidos fue el temor de los directores ante la posibilidad de verse obligados a responder con su patrimonio por las transgresiones a la ética que cometieron, o pudieron haber cometido, estos altos ejecutivos.

En cierta medida, lo que pasó en marzo podría ser considerado como un coletazo de la paranoia generada por los escándalos contables de comienzos de la década. Un ejemplo es el de Bernie Ebbers, ex presidente de WorldCom, acusado de no haberse dado cuenta del fraude por US$11.000 millones que se cometió en su compañía. Podría recibir una condena hasta por 85 años, cuando sea sentenciado en junio. Esto, a pesar de que las pruebas en contra de Ebbers son bastante escasas.

Un caso más reciente es el de Maurice Greenberg, presidente de AIG (American International Group). Este ejecutivo, reconocido por haber construido la más importante multinacional de seguros, fue destituido por su junta, en respuesta a las presiones de los reguladores respecto a una operación contable con una reaseguradora, que a juicio de estos últimos sobrestimaba los ingresos de la compañía. Greenberg ha afirmado que no hay nada malo en esta operación, la cual, según su interpretación, es similar a las que su empresa viene realizando desde hace más de 15 años y, además, tiene justificación legal.

Este caso, en particular, muestra que estamos ante un fenómeno de largo alcance. No se trata tan solo del impacto tardío de los escándalos de hace unos años, sino de un cambio de paradigma mundial respecto a lo que significa la ética en el entorno corporativo. El mundo cambió. Lo que hace años era bien visto, hoy ya no lo es. La ética se está imponiendo y quien no esté dispuesto a operar bajo sus parámetros debería retirarse de los mercados internacionales. La ética impone un estándar de comportamiento más alto que el de las normas contables -incluso de la ley-, que pueden estar sujetas a interpretaciones que a veces permiten justificar actuaciones extremas. La transparencia en el comportamiento de los administradores, quienes deben actuar en el mejor interés de los stakeholders, no puede admitir dudas.

Lo que está pasando en Estados Unidos no puede ser indiferente para nosotros en Colombia, cuando el país quiere desempeñarse en un mundo globalizado y se prepara para actuar bajo unas normas contables universales.

Para no ir muy lejos, los recientes escándalos financieros en dos universidades colombianas resaltan la plena vigencia del tema. A una de las personas involucradas, incluso, se le dictó orden de captura. La pregunta es, ¿hasta qué punto pueden argumentar los presidentes, rectores y directivos de universidades y empresas que lo que pasa en sus organizaciones sucedió a sus espaldas? En Estados Unidos, esto ya no es posible.

En Colombia, muchas empresas ya entendieron el mensaje, le están dando prioridad a la transparencia y se están ajustando para responder adecuadamente a sus stakeholders. No obstante, muchas otras están lejos de este propósito y también abundan los miembros de juntas directivas para quienes el único fin es devengar unos honorarios, mientras que dedican poco interés y cuidado a las organizaciones.

En esto tenemos que cambiar y la única forma de hacerlo es convertir a la ética en un tema público. La persona que es ética debe ser reconocida por la sociedad, de la misma manera que debe serlo la persona que denuncia las irregularidades. Aquí el papel de las universidades es crucial. Cuando les enseñamos a los estudiantes a administrar empresas, tenemos que enseñarles también que parte esencial de esta tarea es actuar éticamente.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?