| 5/23/2012 6:00:00 PM

Esto va a salir mal

Nadie sabe cuál será el resultado de la debacle financiera de Grecia y de la banca europea. Lo único cierto es que va a salir mal y ni siquiera Colombia se va a salvar.

“Nosotros estamos en un buque blindado. Pero nos va a tocar navegar en aguas turbulentas los próximos 18 meses”. La frase es del ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, y tiene que ver con el monumental despelote que se está armando en la Zona Euro y que amenaza con crear una nueva hecatombe financiera mundial.

No se equivoca el Ministro. Lo que viene pierna arriba es un problema mayúsculo, que tiene aterrorizados a millones de espectadores a uno y otro lado del Atlántico. De una parte está Grecia y su casi inminente salida del euro. Paul Krugman dice que ocurrirá en menos de un mes, mientras que los líderes del G8, reunidos en Camp David, insistían en evitarlo. Si se cumplen los vaticinios del premio Nobel, entonces apague y vámonos: los efectos serían brutales, tanto para Grecia como para el resto de la economía del planeta.

Para empezar, los bancos helenos colapsarían y habría que nacionalizarlos. Los billetes del “nuevo dracma” se demorarían en estar listos, pues solo queda una imprenta de moneda en el museo de Atenas, que ya ni siquiera funciona. Los griegos no podrían pagar nada: ni alimentos, ni combustible, ni siquiera salarios. La vida diaria se reduciría a intercambiar cupones. Y las calles serían el Apocalipsis: disturbios, violencia, revueltas y un ejército desplegado de costa a costa para tratar de garantizar la seguridad y evitar que la gente se lleve sus euros a otro lado.

Tan pronto fuera emitido el nuevo dracma, su valor caería abruptamente. Eso haría a la economía helénica mucho más competitiva, pero también generaría una presión colosal sobre sus vecinos más emproblemados, como Italia y España. Las dos potencias europeas atraviesan por profundas recesiones y sus sistemas financieros están pasando agua. Los rumores de corridas bancarias están a la orden del día, como ocurrió en el caso del Bankia, el cuarto banco más grande de España. Sumarle a esa delicada situación la salida de Grecia del euro sería como acercar fuego a un depósito de dinamita.

El coletazo sobre el resto del mundo también sería devastador. Los países de la Eurozona conforman una cuarta parte del producto interno bruto mundial, razón por la cual hay que esperar un impacto. “Colombia tiene una ventaja y es que no tenemos nexos fuertes, ni financieros ni comerciales, pero en el PIB tendrá efectos” dijo el ministro Echeverry, refiriéndose a las repercusiones de lo que podría ocurrir en el Viejo Continente.

La verdad es que nadie sabe cómo va a terminar lo de Grecia. Lo único cierto es que no tendrá un buen final. Por el contrario, será traumático en muchos niveles: económico, financiero, político y social.

Quedan muchas preguntas en el aire. ¿En dónde estaba el Fondo Monetario Internacional, encargado de salvaguardar la estabilidad financiera mundial, cuando Grecia comenzó a tener problemas? ¿Qué pasó con el liderazgo de las dos economías más grandes de Europa, Francia y Alemania? ¿Qué ocurrirá ahora que Francois Hollande, el nuevo huésped del Eliseo, ha decidido no ratificar el pacto de estabilidad fiscal aprobado en diciembre a menos que se incluyan enmiendas para incentivar el crecimiento de los países de la Zona Euro?

Hay que tener los ojos bien abiertos y atentos a lo que ocurra en Grecia y el resto de la Eurozona. Ningún país se va a salvar de esta hecatombe, como tampoco ninguno se salvó de la pasada crisis financiera mundial, cuando el colapso de un banco de inversión en Estados Unidos arrastró con la estantería financiera del planeta entero.
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