Es cuestión de justicia

| 7/25/2003 12:00:00 AM

Es cuestión de justicia

Los trabajadores de hoy no tienen por qué pagar los excesos del pasado, sobre todo porque tienen que ahorrar para sus propias pensiones.

El tema de las pensiones y su costo para el Estado es de gran trascendencia para el futuro de las finanzas públicas y la viabilidad económica del país. Es muy importante que todos los colombianos entendamos de qué se trata exactamente. Cada año, el Estado debe apropiar en el presupuesto una cifra altísima para el pago de las pensiones de los jubilados que tiene a su cargo. En 2003, esta suma ascendió a $6,5 billones, en tanto que para 2004 se estima una cifra de $7,6 billones -con un incremento de $1,1 billones-, que equivale al 10,5% del valor total del presupuesto.

Por su parte, el costo de las pensiones a cargo del ISS es de unos $3 billones, el cual se cubre en parte con los ingresos que esta entidad recibe de las cotizaciones de los afiliados a la AFP y en parte con las reservas. El problema es que las reservas se están agotando rápidamente y se calcula que apenas alcanzarán hasta agosto de 2004 (meses más, meses menos, dependiendo del monto de los traslados que las AFP le hagan al ISS por cuenta de afiliados que figuran en las AFP, pero que en realidad pertenecen al Seguro).

La pregunta es transparente: ¿de dónde van a salir los recursos para atender el faltante de las pensiones a cargo del ISS, así como el costo creciente de las pensiones a cargo del Estado?

Una alternativa que está pensando el gobierno es presentar un nuevo proyecto de reforma tributaria para gravar las pensiones, con el fin de que sean los mismos pensionados quienes ayuden a cubrir el faltante. La primera reacción de muchos ante el tema ha sido de rechazo, y esto es comprensible, porque aparecen visiblemente perjudicados los pensionados de hoy, que probablemente no tienen otras fuentes de ingreso.

Sin embargo, la propuesta tiene un serio fundamento económico y distributivo, si se tiene en cuenta que las condiciones en las que se pensionaron los jubilados de hoy no guardan ninguna relación con los aportes que hicieron en su momento. Hay casos aberrantes, como los de quienes han recibido jubilación temprana con tan solo diez años de trabajo, o tienen una pensión calculada con base en el salario promedio de los dos últimos años. Pero incluso quienes están pensionados por el ISS en las condiciones promedio hicieron un ahorro muy inferior a los ingresos que están recibiendo. La diferencia tiene que ser pagada por millones de personas que salen castigadas pero no se manifiestan y parecen invisibles: los jóvenes de hoy y mañana que aportan al sistema de prima media, y los contribuyentes que se ven obligados a saldar el déficit pensional con sus impuestos. La lógica económica es clara y la propuesta de gravar todas las pensiones se justifica ampliamente.

Aunque la medida ayudaría a compensar el hueco que se está abriendo en las cuentas del ISS, no es suficiente para solucionar el problema fiscal en el largo plazo. La verdadera solución está por el lado de la racionalización de las pensiones, lo que implica la eliminación de los privilegios con que cuentan actualmente algunos colombianos, así como la modificación de la edad de jubilación. La ley 100 de 1993, así como la reforma pensional aprobada en diciembre de 2002, avanzaron algo en el tema, pero no lo suficiente.

La posibilidad de dar una solución definitiva al tema de las pensiones pasó ahora a manos de los colombianos, quienes podrán decidir por medio del referendo si se sigue permitiendo que en Colombia haya personas que se pensionen en condiciones muy superiores a las del resto de los colombianos, con cargo a los recursos de todos. El núcleo del problema está allí y ese debería ser el centro de la atención en este momento.
Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.