| 4/3/2009 12:00:00 AM

Entre el gobierno y el Banrep

Las medidas anunciadas por el Gobierno no serán suficientes para contrarrestar los efectos de la crisis internacional. El Banco de la República tendrá que actuar para evitar que la economía se desplome. Entre todos habrá que buscar salidas al problema del desempleo.

Todos los días leemos en los medios sobre acciones y políticas que los diferentes países están adoptando para hacer frente a la crisis financiera internacional. Las medidas van desde ambiciosos paquetes de estímulos fiscales hasta innovaciones de política monetaria al estilo de las adoptadas por la Reserva Federal de Estados Unidos. Entre tanto, ¿qué estamos haciendo en Colombia para aminorar los efectos de la crisis?

La respuesta es: no mucho. Hasta hace tan solo unos días, el Gobierno se mantenía en su línea oficial, según la cual la crisis internacional era problema del resto del mundo. Los efectos en Colombia serían, acaso, superficiales. El crecimiento, al final de 2009 se acercaría a 3%, así los analistas internacionales insistieran en decir otra cosa.

Como medida anticíclica, a finales del año pasado el Gobierno anunció que invertiría $55 billones en obras de infraestructura. Además, anunció que fortalecería el Programa de Familias en Acción, a la vez que permitiría un mayor nivel de déficit fiscal. Luego, en vista del recrudecimiento de la crisis, estableció una línea especial de Bancoldex para el financiamiento a más largo plazo de vehículos y electrodomésticos producidos en Colombia.

Más recientemente, cuando se conoció la cifra de crecimiento de 2,5% para el año 2008, el Gobierno cambió su proyección de crecimiento para 2009 y anunció que, adicionalmente a las medidas anteriores, destinará $500.000 millones para financiar vivienda nueva para familias con ingresos menores a $5 millones mensuales.

¿Qué tan efectivas son estas medidas para enfrentar la peor crisis mundial desde la posguerra?

Como se ha comentado tantas veces, las inversiones en infraestructura no son más que anuncios. Buena parte de las mismas deberán ser realizadas por el sector privado. Además, los proyectos no están estructurados y tomarán tiempo en ser iniciados. No es posible generar empleo por esta vía y mucho menos cuando, como lo afirmó la directora del DNP, Carolina Rentería, los entes territoriales no cuentan con las capacidades para ejecutar sus proyectos de inversión.

En cuanto a la inversión social, no cabe duda de su importancia. Sin embargo, en un país de escasos recursos como Colombia, es fundamental velar porque cada peso asignado se invierta bien. No siempre se trata de cantidad; la calidad importa, y mucho.

Por ejemplo, este año el Gobierno tiene previsto duplicar la inversión en el Programa Familias en Acción, de $932.800 millones a $1,9 billones. ¿Qué tan eficiente es el manejo de este programa? Es una pregunta que habría que responder.

Algo similar pasa con el Sisben. En la actualidad, 33 millones de colombianos están afiliados al sistema de salud subsidiado, cerca del 75% de la población. Esa proporción es extrañamente alta, lo cual se explica porque, dadas las prebendas del sistema, nadie quiere retirarse para pasar a hacer parte del sistema formal. Vale la pena preguntarse por los beneficios de un estado asistencialista que desestimula la formalización de la fuerza laboral mediante políticas de este tipo.

Dado el escaso espacio fiscal que tiene el Gobierno y a la fragilidad de sus medidas para enfrentar la crisis, corresponderá a la autoridad monetaria actuar para evitar que la economía se vaya a pique.

Esto es precisamente lo que está haciendo. En un hecho sin precedentes, la Junta del Banco de la República redujo dos veces en menos de un mes la tasa de interés de intervención, de 9% a 7%. No obstante, puede ser que, aunque caigan también las otras tasas en la economía, la demanda por crédito no aumente y que por esta vía tampoco despegue el consumo.

El Gobierno, el Banco de la República y la sociedad civil tendrán que pensar qué más se puede hacer para evitar una catástrofe económica, especialmente en materia de empleo. No podemos olvidar que en las crisis son los pobres quienes más sufren. Si no se hace algo, el porcentaje de la población bajo la línea de pobreza va a aumentar.

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