| 8/15/2012 6:00:00 PM

En los laureles

Aunque este fenómeno de El Niño no implicará un apagón en 2013, crece el temor por una crisis energética a futuro. Es mucho lo que está en juego.

Las alarmas están encendidas: viene un nuevo fenómeno de El Niño. Su aparición será a finales de este año, pero entrará con fuerza en el primer trimestre de 2013. Según los estudios, el riesgo de sequía es de 81% y sus coletazos se sentirán en casi todo el territorio nacional. Los sectores más golpeados serán el agrícola, ganadero, forestal y de saneamiento. El Presidente de la República ha pedido a los colombianos ahorrar agua y hasta se dio a la tarea de diseñar una campaña pedagógica para promover su uso adecuado.

El temor a un nuevo apagón es lejano en esta ocasión, pues los embalses están llenos y hay suficiente gas para que las térmicas puedan funcionar. Sin embargo, la coyuntura es complicada: los cuatro proyectos hidroeléctricos más importantes del país están frenados.

Porce IV, la megacentral de Empresas Públicas de Medellín (EPM), quedó suspendida indefinidamente. La razón: la creciente invasión de poblaciones alrededor de la zona. La comunidad afectada pasó de 2.800 a 15.000 personas, lo que disparó dramáticamente los costos del proyecto por cuenta de las indemnizaciones por reubicación. EPM fue multada por $23.600 millones por no desarrollar en el cronograma el proyecto de 400 megavatios que debía entrar en operación en diciembre de 2014.

Quimbo, en Huila, también está enredado por cuenta de las comunidades. Este proyecto de Emgesa –con capacidad de 400 megavatios y previsto para entrar en 2014– tiene problemas recurrentes con las poblaciones aledañas. Las presiones sociales y los requisitos ambientales han frenado su desarrollo.

La Central Hidroeléctrica de Pescadero Ituango, el proyecto más grande en la historia del sector energético colombiano, con una capacidad de 2.500 megavatios, también está en líos, esta vez por problemas legales alrededor de la contratación. Esta obra de EPM, que tendrá un costo cercano a los US$5.500 millones y está ad portas de ser adjudicada, ha sido cuestionada por algunos de los interesados en el contrato. Las denuncias de posible direccionamiento para favorecer uno de los consorcios llevaron a un juez de Medellín a suspender la licitación para la construcción de las obras, mientras se resuelve una tutela interpuesta por uno de los consorcios descalificados. La primera fase del proyecto debe entrar en operación en 2018, pero está actualmente frenado.

La Central de Amoyá, en el Tolima, un proyecto de Isagén con una capacidad de 80 megavatios, es objeto de un intenso asedio por la guerrilla de las Farc. El último atentado del Frente 21 dejó como saldo 15 trabajadores heridos. La Hidroeléctrica Miel, en el departamento de Caldas, enfrenta contratiempos porque un error de cálculo en el desvío de un río generó daños sobre 22 quebradas de agua y obligó a la empresa a comprar 350 hectáreas y compensar económicamente a cientos de familias. En suma, como señaló un informe de Correval, ya presentan demoras los principales proyectos contemplados en el Plan de Expansión de largo plazo, a los cuales les fue asignado cargo por confiabilidad en la subasta de mayo de 2008; es decir, cerca de 2.665 megavatios de capacidad instalada efectiva tienen retrasos.

Este colapso en los programas de construcción de hidroeléctricas, en un país que no volvió a construir térmicas y depende en 70% de la energía que produce el sistema hidro, y que además pasa por una etapa de acelerada expansión del consumo de sus clases medias, es más que preocupante. El fenómeno de El Niño tiene un carácter cíclico, en el que la fase de aguda sequía tarda en regresar entre tres y siete años. Es posible que en 2013 el país logre soportarlo sin entrar en racionamiento. Sin embargo, los riesgos crecen hacia la siguiente fase del ciclo.

Las alarmas están encendidas. Si bien la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) asegura que el plan a mediano y largo plazo permite ir ajustando el sistema con nuevas subastas, otros estiman que los hechos recientes sí constituyen un obstáculo grave para el suministro de energía hacia el futuro.

El Gobierno debe actuar rápido y evitar que esos conflictos evolucionen. De lo contrario, se puede descarrilar no una, sino todas las locomotoras, y no solo para este, sino también para el siguiente periodo de gobierno.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?