En el 2001: ¡Inversión y Empleo!!!

| 2/16/2001 12:00:00 AM

En el 2001: ¡Inversión y Empleo!!!

El Caguán capturó al país en las primeras semanas del 2001. Ahora que el Presidente ha reanudado el diálogo con los ilegales, el país legal debería concentrar sus energías en la solución de sus dos grandes problemas económicos: la inversión privada y el empleo.



El registro de ambos problemas es desigual. En empleo, las nuevas encuestas continuas de hogares que el DANE divulgará el próximo 23 de febrero indican que el problema es aun más serio de lo pensado. En inversión, por el contrario, las cifras oficiales están totalmente fuera de foco: el DNP hace malabares con un boom con crecimientos de 24% el año anterior y otro tanto para este año.



Lo cierto es que el país está haciendo muy pobres progresos para atacar la desinversión y el desempleo.



Las autoridades económicas, con su equívoco diagnóstico, se hacen las de la vista gorda con la gravedad del problema de la inversión privada, hoy la más baja del mundo. Además de la inseguridad personal y de los altos impuestos --ambos crecientes--, la inversión privada refleja serios problemas de financiamiento. Nada que arranca un nuevo sistema hipotecario para la vivienda, con tímidos anuncios de política. La inversión empresarial tampoco. Mientras los grandes solo logran refinanciar sus deudas viejas, el 90% de las empresas no encuentra nuevo financiamiento. Ni internacional ni nacional.



El país necesita nuevos instrumentos para el financiamiento directo de los ahorradores a las empresas. Lo verdaderamente importante es la capitalización empresarial, con incentivos malogrados con la reforma tributaria. Hay que diseñar nuevos mecanismos de protección a los pequeños inversionistas y una mayor responsabilidad del gobierno empresarial. Lo urgente es la movilización de formas desintermediadas de financiamiento para las empresas, como los bonos o el capital de riesgo. Lo trascendental es la modernización de la protección de los contratos y la propiedad para que la nueva y sólida propiedad llegue a todos los colombianos. En buena hora, el ministro Santos incorpora la ley del mercado de capitales en su agenda. Esperamos que ataque con imaginación los verdaderos problemas.



En materia de empleo, el país entero tiene que pensar más en serio. Los programas gubernamentales de obras y de capacitación de jóvenes con apoyo multilateral son muy pequeños y de lentísima ejecución. La concentración de muchos economistas en la emisión es un desperdicio de tiempo, cuando el M1 ya crece a más del 35% para financiar directa o indirectamente al gobierno. Más bien, el país empresarial debería ponerle verdadera atención a la propuesta del Ministro de Trabajo sobre la eliminación radical de una legislación laboral rígida y uniformizante entre sectores y regiones. O pararle bolas a la propuesta de contratos laborales de riesgo compartido que ha propuesto una precandidata presidencial. O darles soporte a las iniciativas de los nuevos alcaldes para crear mucho empleo con la promoción de muchas nuevas empresas. O volver a poner la educación y la capacitación en el centro de la agenda del país. En fin, actuar en grande sobre el principal problema que perciben las familias colombianas. Esta sería la mejor forma de encontrarse el presidente Pastrana con el país.



Ahora que la crisis macroeconómica ha amainado, es tiempo de poner toda la energía para arreglar los verdaderos problemas. Sin inversión privada, no habrá crecimiento. Y sin empleo, nunca habrá paz social ni legitimidad. Sin capital ni empleo, no habrá sociedad democrática. La responsabilidad empresarial es ahora más grande que nunca. Es la lección de Davos, también en Colombia...
Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.