| 11/13/2013 6:00:00 PM

Se enloqueció Maduro

Las embarradas de Nicolás Maduro están arruinando el futuro de los venezolanos. De paso, también están desangrando a muchos sectores productivos en Colombia.

La economía de Venezuela está peor que nunca. La inflación ya está en 54% anual –la más alta del planeta, después de Zimbawe–, el desabastecimiento de alimentos es generalizado, el déficit fiscal está en 10% del PIB, el dólar paralelo supera en más de ocho veces el oficial y el gobierno venezolano se está comiendo el colchón de reservas internacionales que tenía. La escasez de dólares es extrema, a pesar de que Venezuela es el noveno mayor exportador de petróleo del mundo. Las reservas líquidas del Banco Central sólo alcanzan para las importaciones de unos cuantos días.

Maduro le echa la culpa de todo a un sabotaje de la oposición y de los gringos, que según él están en complot para sacarlo de Miraflores. La verdad es que el daño es auto-infligido. Las medidas económicas de Maduro han sido un desastre y él se especializa en echar cada vez más leña al fuego. La semana pasada, para no ir más lejos, el presidente venezolano anunció un paquete de medidas económicas para combatir la especulación de precios, regular las importaciones y controlar la asignación de dólares a precio oficial a fin de evitar que sean revendidos en el mercado negro. El mandatario anunció la creación del Centro Nacional de Comercio Exterior, que “pasará a dirigir y optimizar” todas las políticas de asignación de divisas, de importaciones y de estímulo a las exportaciones.

Ninguna de estas medidas ataca los problemas de fondo del sistema macroeconómico venezolano. Por el contrario, contribuyen a debilitar aún más las instituciones y agravar la crisis de la economía. Los anuncios giran en torno a más controles y más burocracia, que generan mayor corrupción. Ya Venezuela ocupa el lugar 165 entre 174 naciones en el índice de corrupción que publica Transparencia Internacional. Cada año que pasa, el país recibe una evaluación peor que la del año anterior.

El socialismo chavista, lleno de interminables y exhaustivos controles, alienta a la gente a negociar al margen de la ley. Cálculos de la firma Ecoanalítica indican que en 2012 las importaciones públicas y privadas alcanzaron los US$56.300 millones. De ese monto, 27%, es decir US$15.400 millones, correspondió a compras externas ficticias.

Lo que pasa en Venezuela está costándole caro a Colombia. La devaluación implícita del bolívar está inundando de contrabando a nuestro país. Son cientos los cazafortunas que aprovechan la despelotada situación del vecino para pescar en río revuelto y hacerse a una fortuna con la triangulación de divisas.

Por esa vía está entrando de todo, principalmente gasolina. De Venezuela llegan diariamente un millón de galones diarios de combustible de contrabando, unos 30 millones mensuales, que equivalen a 15% de lo que consume Colombia. El costo fiscal para el gobierno nacional es de unos $600.000 millones al año y para los entes territoriales es de más de $300.000 millones. En total, el costo fiscal se acerca al billón de pesos anual.

En toda Colombia se está vendiendo gasolina de contrabando de Venezuela, no solamente en la frontera. El margen del negocio es tan grande que da para llevar la gasolina venezolana a los confines de Colombia. Mientras que en Venezuela un galón vale aproximadamente US$0,05, en Colombia vale más de US$4. Con el subsidio a los combustibles en Venezuela y la enorme disparidad en la tasa de cambio, se crea el escenario perfecto para que los contrabandistas de gasolina hagan su agosto.

Aunque el contrabando de gasolina es el más grande y complicado, también está llegando arroz, huevo, pollo, cemento, harina, leche en polvo para bebés, medicamentos, café, aguacates, naranjas, panela, carne y todo tipo de productos de la canasta básica. Tan solo en carnes se han incautado este año más de 1.500 cabezas de ganado de contrabando, con los problemas fitosanitarios en materia de aftosa que eso implica.

El tema es muy serio. En el corto plazo, solo parece haber una salida para Venezuela, que resolvería las distorsiones en Colombia: otra devaluación del Bolívar. Es hora de que el gobierno venezolano deje de buscar culpables y haga lo que todo el mundo sabe que tiene que hacer, de una buena vez por todas.

La situación económica de Venezuela ya pasó de maduro a muy oscuro.
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