| 3/16/2007 12:00:00 AM

El Upgrade de Colombia

La mejora en la calificación de riesgo de la deuda soberana debería servir de estímulo para avanzar en las reformas pendientes y lograr el grado de inversión.

La calificadora internacional de riesgo Standard & Poor's sorprendió al país con una buena noticia, al aumentar la calificación de riesgo de la deuda soberana de Colombia de BB a BB+ y al establecer una perspectiva estable para ella. La calificadora basa su decisión en el mejoramiento en las proyecciones de crecimiento y el aumento en el recaudo de impuestos por cuenta de la expansión económica.

La noticia es excelente y ayuda a Colombia en un momento delicado. El mercado financiero internacional ha vuelto a poner la mirada sobre los riesgos inherentes a las inversiones en los países emergentes y ha empezado a salir de activos en estos países.
El upgrade de la calificación sirvió para aumentar la confianza de los inversionistas, lo que se ha reflejado en el comportamiento de la Bolsa de Valores de Colombia (que había caído cerca de 5% el 27 de febrero, cuando se desplomaron los mercados alrededor del mundo) y también en la cotización del dólar, que volvió a la senda revaluacionista con que inició el año.

Aunque la noticia es positiva y oportuna, no debemos olvidar que el objetivo final del país no puede ser una calificación BB+, sino obtener el grado de inversión. Esa es la única calificación que servirá cuando lleguen los momentos difíciles.

Colombia tuvo grado de inversión en los años 90 y la perdió en 1999, cuando duplicó el valor de la deuda pública con respecto al PIB y llegó a niveles de déficit fiscal cuando la del gobierno central era superior al 6% del PIB.

Haber perdido la calificación grado de inversión fue particularmente oneroso hasta 2004. A partir de este momento, la amplia liquidez mundial y las bajas tasas de interés crearon unas condiciones de acceso al crédito casi sin límites para la mayoría de los países, sin importar su calificación. Los mercados, simplemente, bajaron la guardia frente al riesgo.

De hecho, en los últimos 3 años, ningún país, ni siquiera Argentina después del impago de su deuda, ha tenido problemas para acceder a recursos de capital en el mercado internacional. Este acceso se logra, además, a tasas bajas, similares a las que pagan países con grado de inversión. Colombia no solo ha podido prefinanciar deuda en el mercado externo —este año está totalmente prefinanciado—, sino que ha podido aprovechar las condiciones de mercado para mejorar el perfil de su deuda pública.

Sin embargo, la historia enseña que las situaciones de alta liquidez no son eternas. Las condiciones pueden cambiar en cualquier momento. Las dos crisis recientes, la de mayo de 2006 y la del pasado 27 de febrero, permitieron comprobar la velocidad de reacción de los mercados internacionales ante las malas noticias. También fue evidente la alta vulnerabilidad de aquellos mercados que han crecido muy rápido, o en los que los fundamentales de la economía son débiles.

Es cierto que Colombia está creciendo bien y por cuenta de ello han mejorado el recaudo de impuestos y la situación fiscal con respecto al PIB. Sin embargo, es igualmente cierto que mantiene un déficit fiscal estructural del gobierno central superior al 5% del PIB y que, contrario a la tendencia en la mayoría de los países suramericanos, Colombia este año va a cerrar con un saldo negativo en cuenta corriente cercano al 4% del PIB.

Como bien lo menciona el comunicado de Standard & Poor's, "a pesar de los avances, la posición fiscal del gobierno se mantiene inflexible, debido a la magnitud de las transferencias que por Constitución debe hacer a las regiones, un sistema pensional que no está fondeado y el peso del servicio de la deuda".

Por este motivo, es necesario sacar adelante la reforma a las transferencias, en la línea que originalmente fue presentada, lo mismo que la reforma tributaria estructural. También es indispensable asegurar una mayor disciplina fiscal.

El gobierno y el país saben que sin estas reformas es imposible lograr el grado de inversión. Saben también que las buenas condiciones externas han permitido ganar tiempo, pero que si se deterioran, la vulnerabilidad del país vuelve a salir a flote. ¿Qué estamos esperando?
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