| 10/13/1998 12:00:00 AM

El Plan B

El país recibió dos campanazos de alerta la primera semana de octubre que hacen obvia la necesidad de ajustar la estrategia macroeconómica.



La asamblea del Banco Mundial y del FMI hizo patética la nueva situación financiera internacional. El mercado se ha cerrado. Los escasos recursos disponibles hacen forzoso el ajuste al déficit externo. Esperar mayor financiamiento para mayores déficits, como en el programa macroeconómico para 1999, ha dejado de ser razonable.



La oficialización de Granahorrar confirma la delicada situación financiera interna. El valor de muchas entidades se ha deteriorado y escasean los voluntarios para comprar o capitalizarlas. La fragilidad del sistema financiero mina la actual estrategia macro de poca liquidez y altos intereses.



Sin compradores de deuda externa y de las entidades financieras más vulnerables, el plan inicial del gobierno, de ajuste fiscal por etapas y soluciones financieras puntuales, tiene ahora pocas probabilidades de éxito. Es hora de cambiar.



La delegación de la iniciativa de recorte del gasto público, invocando el artículo 347 de la Constitución, que deja el gobierno en manos del Congreso, no es exitosa.



El acto legislativo propuesto ya no tendrá efectos antes del 2000 y se han revivido los fondos de cofinanciación. El gobierno debe proponer el recorte de gasto en 2 puntos del PIB en el presupuesto del 99, abriendo espacio para capitalizar el Fogacoop y el Fogafin.



El ajuste financiero se debe acelerar. La Superintendencia Bancaria necesita los dientes de la ley de reforma financiera que se tramita en el Parlamento para facilitar la salida de entidades. Debe enviarse un mensaje de urgencia al Congreso.



Sobre todo, se debe iniciar ya un programa de capitalización del conjunto del sistema financiero, combinando esfuerzos de los actuales propietarios con el acceso a los fondos de garantías y a descuentos tributarios para una razonable distribución social del riesgo.



Sin un Plan B, acelerando el ajuste fiscal y financiero, será difícil lograr las tasas de interés y de cambios, así como la liquidez externa e interna, para una sólida recuperación de la economía.
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