El nuevo Minhacienda

| 6/13/2003 12:00:00 AM

El nuevo Minhacienda

El nombramiento de Carrasquilla en la cartera de Hacienda ha sido muy bien recibido por los banqueros de Wall Street.

Para quienes consideramos que la ortodoxia económica es el camino para que el país vuelva a crecer a tasas significativas, que les permitan a los colombianos mejorar su nivel de vida, el nombramiento de Alberto Carrasquilla como nuevo ministro de Hacienda es una muy buena señal.

El presidente Uribe acertó. Colombia no podía darse el lujo de perder la disciplina fiscal que se ha impuesto y mucho menos permitir que a la cartera de Hacienda llegara una persona que, por cuenta del populismo, echara a perder lo que en materia de confianza se ha logrado hasta ahora. El nombramiento de Carrasquilla ha sido muy bien recibido por los banqueros del exterior, precisamente porque no ven cambios en la política económica que pudieran poner en riesgo los papeles de deuda externa colombiana.

El ministro saliente, Roberto Junguito, por su parte, se va con la satisfacción del deber cumplido y después de haber conducido a las finanzas públicas hasta una coyuntura de relativa calma. Cuando recibió el Ministerio, en agosto pasado, las perspectivas no eran nada buenas. En medio de la crisis latinoamericana, era muy difícil que los inversionistas diferenciaran entre los distintos países que conforman la región. La magnitud de los problemas de Argentina, Brasil y Venezuela dejaba poco espacio para un país como Colombia, ansioso por salir adelante, pero también atribulado por innumerables problemas.

No obstante, gracias a la trayectoria de Junguito como economista de alto vuelo, tanto nacional como internacional, y también a su gran capacidad política, se logró la diferenciación que se requería. La banca multilateral le otorgó al país un crédito multianual por US$10.000 millones, el cual le permitió al nuevo gobierno ganar tiempo para dedicarse a sacar adelante las reformas económicas a las que se había comprometido y también a trabajarle al referendo.

El primero de estos dos objetivos se cumplió con la aprobación por parte del Congreso de las reformas pensional, laboral y tributaria y las facultades para reformar el Estado. Queda pendiente el referendo. Precisamente, en este tema el nuevo Ministro deberá concentrar buena parte de su energía. Tanto los inversionistas, como el FMI, le apostaron al éxito del referendo por el alto impacto que tiene sobre las finanzas públicas. Si este no se aprueba, Carrasquilla y el presidente Uribe tendrán que encontrar la manera de convencer al Congreso de la necesidad de aprobar nuevas medidas fiscales que compensen el enorme faltante que se abriría. Este es el tema y hay que manejarlo muy bien.

De otra parte, las condiciones para el nuevo Ministro son buenas. Los indicadores económicos están mostrando una tendencia favorable y, más importante aún, la situación de Latinoamérica, que se había convertido en una amenaza para el país, ha mejorado considerablemente. Incluso, los capitales están regresando a la región en montos muy superiores a los previstos inicialmente. Colombia no es la excepción.

En este sentido, Carrasquilla asume el Ministerio en un buen momento y podrá dedicarse a trabajar para lograr la sostenibilidad de las finanzas públicas. Solo así, y esto lo entiende muy bien el nuevo Ministro, se logrará atraer inversión privada para crecer a las tasas que necesita Colombia para salir de la pobreza. Buena suerte, ministro.
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