| 1/21/2005 12:00:00 AM

El nuevo año

La orientación en materia cambiaria y monetaria que señale el nuevo Gerente del Emisor y la evolución de la tensión diplomática con Venezuela serán determinantes en los resultados económicos de este año.

El año apenas comienza, pero algunas decisiones que se tomen en estos días tendrán efectos de gran influencia sobre los resultados económicos de 2005. Nos referimos a las señales que recibirá la economía a partir de las actuaciones del Banco de la República y al desarrollo del problema político y diplomático que estamos enfrentando con Venezuela, a causa de la captura de un líder de la guerrilla colombiana.

El 3 de enero se posesionó José Darío Uribe como Gerente del Banco de la República. Uribe es un hombre inmejorable para el cargo y ha hecho su carrera profesional a pulso. Llegó a Bogotá hace más de 20 años y se convirtió en un líder del cerradísimo círculo de los economistas capitalinos, gracias a su inteligencia, su capacidad de trabajo y su rigor técnico. Ha llegado al puesto quizás más importante al que un economista puede aspirar en Colombia. El camino que le espera no es nada fácil.

La revaluación del peso colombiano será, al menos en el corto plazo, uno de sus mayores desvelos. La poca coherencia entre el discurso antirrevalucionista del gobierno y sus actuaciones agudiza el problema. El alto endeudamiento público contribuye a la revaluación, pues buena parte de la deuda se denomina en dólares, que ingresan al país. Y el escaso avance en las reformas estructurales impide atacar el mal en su base. Todo esto lleva a un manejo muy complicado del tema cambiario.

Es difícil de entender, por ejemplo, cómo el gobierno se compromete a aportar a los sectores floricultor y bananero $180.000 millones para compensarlos por la revaluación del peso, en medio del descuadre fiscal. Es incomprensible que el gobierno se endeude para resarcir a un grupo específico de la sociedad, cuando el propio endeudamiento refuerza la tendencia revaluacionista que afecta a todos los exportadores. Ni siquiera se estableció un sistema que comprometa a estos beneficiarios a devolver los recursos recibidos cuando cambien las condiciones del mercado y en lugar de recibir menos pesos por sus exportaciones, reciban muchos más.

Es fácil predecir que este tipo de inconsistencias de parte del gobierno en el manejo macroeconómico se agudizarán a medida que se acerque la fecha de la reelección. Le deseamos a José Darío Uribe la mejor suerte en su nuevo cargo y la mejor de las relaciones con el gobierno del presidente Uribe.

El segundo tema es el de Venezuela y la captura de Rodrigo Granda. Venezuela es para Colombia el mercado natural para sus productos y el socio comercial por excelencia. Y viceversa. Esta relación se ha puesto en peligro recientemente en dos oportunidades; en 2002, cuando el presidente Chávez decretó el control de cambios y hoy a raíz de los problemas diplomáticos.

Por el bien de los dos países, es indispensable que solucionen rápidamente los problemas. El costo económico puede ser enorme. En el caso de Colombia, en 2004 Venezuela contribuyó con US$1.500 millones de los US$15.500 millones en exportaciones. En 2005, cuando está prevista una caída de las exportaciones totales por cuenta de la desaceleración del crecimiento mundial, una reducción de las ventas a Venezuela terminaría siendo muy onerosa para el sector empresarial.

La reducción de estas ventas tendría un impacto sobre la tasa de cambio, el cual, sumado a los otros muchos factores que están afectando la economía mundial, podría acelerar la reversión de la tendencia revaluacionista del peso que se espera para finales de 2005 o principios de 2006.
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