| 8/6/2010 12:00:00 PM

El gobierno que empieza

Juan Manuel Santos y su equipo cuentan con las condiciones para llevar a Colombia hacia la prosperidad. Es la oportunidad para consolidar una etapa de crecimiento sostenido.

El gobierno del presidente Juan Manuel Santos comienza en medio de gran expectativa, pero sobre todo de gran optimismo. Sus Ministros son personas de altísimas capacidades y reconocidos por su trayectoria en la vida pública nacional. Las tareas están claras y el Presidente se ha preparado durante años para llevarlas a cabo. Colombia parece estar entrando en un periodo de prosperidad y el crecimiento de la economía está alcanzando nuevamente su nivel potencial, de acuerdo con el Banco de la República,

De hecho, las buenas perspectivas económicas llevaron a Standard and Poor's, la calificadora de riesgo internacional, a mejorar la perspectiva para la calificación de la deuda soberana de Colombia, al cambiarla de estable a positiva. Se espera, incluso, que Colombia recupere pronto la calificación grado de inversión que perdió hace diez años.

La lista de tareas en la agenda económica del país es conocida desde hace dos décadas y está clara para el nuevo Presidente, los Ministros, los analistas, los economistas, las calificadoras de riesgo y para cualquier persona que esté al tanto de lo que pasa en la economía colombiana.

Las prioridades son claras. Para crecer sostenidamente a tasas superiores al 5% anual, Colombia debe ponerse al día en infraestructura de transporte, corregir los desequilibrios fiscales, hacer sostenible la deuda pública y acabar con las rigideces en el mercado laboral. Esto, por supuesto, suponiendo que se cuenta con seguridad en el entorno interno y estabilidad en el externo.

Sin duda, la ejecución de la agenda debe tener en cuenta algunos factores que solo han aparecido recientemente. El enorme potencial minero y petrolero de Colombia es uno de ellos. El país estará en la mira de los inversionistas y se espera que los positivos indicadores de inversión extranjera directa como porcentaje del PIB se mantengan hacia adelante. La mayor producción de carbón y otros minerales, así como de petróleo, le representarán al fisco mayores ingresos por regalías, impuestos y dividendos. Esto reducirá la presión para conseguir nuevos recaudos y, si se maneja bien, podría ser la solución para sembrar la bonanza minera y petrolera.

Otro factor que puede hacer diferencia frente al pasado es el nuevo enfoque para el manejo económico que va a utilizar el Gobierno, en cabeza del ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry. Este enfoque reconoce la importancia del nuevo contexto que vive el país y le da preponderancia a una perspectiva micro, sin descuidar lo macro.

Echeverry está convencido de que este enfoque permitirá aprovechar las tendencias favorables para llevar al país a crecer por encima del 6% anual. Por una parte, se adelantarán tres grandes reformas en los temas de equilibrio fiscal, regalías y salud, en las cuales el Gobierno está dispuesto a utilizar el formidable capital político con el cual llega al poder. Por otra parte, se le dará todo el impulso a las "cinco locomotoras" del crecimiento (agricultura, minería, infraestructura, vivienda e innovación) y se realizarán reformas microeconómicas para formalizar la economía.

La tarea no será fácil. Aunque el presidente Santos llega al gobierno con un mandato popular contundente, las reformas que propone afectarán grupos que tienen intereses legítimos, los cuales harán sentir su protesta tan pronto entiendan que pueden resultar afectados. Si bien el Gobierno cuenta con mayorías en el Congreso, esto no significa que todos los congresistas lo apoyarán incondicionalmente en unas reformas tan sensibles como las de la salud o las regalías.

Por otra parte, el entorno externo puede desmejorar. En este frente, las noticias no son buenas. En Estados Unidos, la recuperación se está desacelerando y el crecimiento bajó de 3,7% en el primer trimestre a 2,4% en el segundo. Europa parece estar resignada a un estancamiento. El escenario de la economía global podría ser el de una nueva caída general de la demanda.

A pesar de esto, los augurios para el nuevo gobierno son positivos. Si las condiciones externas se mantienen y el equipo de gobierno logra ejecutar con efectividad sus planes, Colombia podría estar asomándose a una etapa de crecimiento sostenido. El país tiene la oportunidad de materializar muchos anhelos de vieja data, incluyendo una reducción sustancial de la pobreza y un despegue de la productividad. Confiamos en que esas aspiraciones se cumplan y le deseamos la mejor de las suertes al nuevo gobierno en su gestión.

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