| 10/26/2011 6:00:00 PM

El gabinete del alcalde

El próximo alcalde de Bogotá deberá nombrar un equipo de lujo para sacar adelante los temas más apremiantes para la ciudad. La lista de pendientes es alarmante.

Al cierre de esta edición, el país estaba en vilo por las elecciones regionales de alcaldes y gobernadores previstas para el 30 de octubre. En Bogotá, todo apuntaba a un votofinish entre los tres candidatos punteros a instalarse en el Palacio Liévano: Gustavo Petro, Enrique Peñalosa y Gina Parody. Sin importar cuál de los tres resulte vencedor, el nuevo alcalde deberá nombrar un gabinete de primer nivel que logre lo que los anteriores no han podido.

La lista de tareas pendientes es larga y apremiante:

Secretario de Movilidad: el nuevo alcalde deberá nombrar un secretario de Movilidad que sepa gerenciar el tráfico. Que defina límites razonables de velocidad, no los 30 kilómetros por hora de algunas arterias principales como la Circunvalar o la NQS. Que regule la logística de carga y distribución de mercancías por la ciudad y sea capaz de sacar el proyecto de semaforización inteligente y garantizar un mantenimiento de calidad de las vías. Un secretario capaz de sacar adelante contratos bien hechos para resolver los líos de la séptima con sus complejísimas intersecciones, como la de la 82 para subir a la Calera o la de la 92 para tomar la Circunvalar. Uno que por fin impida el estacionamiento de los carros blindados en las zonas prohibidas.

Secretario de Salud: se necesita un servidor público que ponga freno a la ‘contratitis’ millonaria de medicamentos, imágenes diagnósticas y exámenes a la carta para cada tipo de mal en los 22 hospitales del Distrito. Que diseñe controles de costos para un sistema en donde todo se contrata en forma aislada y sin ningún tipo de contabilidad por usuario. Que no le tiemble la mano para cerrar varios hospitales que son un fracaso y solo desangran el erario. Que vigile que la construcción de un hospital público cueste lo mismo que la de uno privado y no 40% más por metro cuadrado, como sucede hoy.

Secretario de Gobierno: se busca alguien que haga transparentes las millonarias inversiones del fondo de vigilancia. Que logre desmontar las redes de logística criminal, como las que existen en el barrio La Alquería y los alrededores de Corabastos. Que desarrolle redes virtuales de atención a la ciudadanía y no siga priorizando exclusivamente la expansión de las redes de atención. Alguien que logre ir más allá de la milimetría burocrática en el manejo de la relación con el Concejo.

Secretario de Cultura: es necesario un funcionario que continúe con los exitosos programas de manifestaciones culturales y artísticas. Que logre que el IDRD le devuelva a Bogotá protagonismo en las justas atléticas nacionales. Y, sobre todo, que logre integrarse con Educación, para garantizar que los jóvenes tengan en el deporte y el arte unos pilares de su formación.

Secretario de Planeación: se requiere un líder que tenga visión y conocimiento sobre sistemas de renovación urbana. Que sea capaz de frenar la expansión de una ciudad que se vuelca sobre el Río Bogotá y se junta con la Sabana. El mayor riesgo para Bogotá –como decía Alberto Lleras en los años 70– es que por los lucrativos negocios de transformación del suelo rural en urbano se terminen juntando Madrid, Funza, Chía, Soacha, Mosquera y Bogotá en una sola aglomeración imposible de administrar.

Secretario de Hacienda: el alcalde tiene que nombrar un funcionario técnico y ejecutivo que le ponga coto a los aumentos del predial. Que defienda los impuestos que pagamos los bogotanos y evite que se los roben contratistas que nunca terminan las obras. Un secretario que mida, siga y haga pública la ejecución del gasto público.

Secretario de Educación:
Bogotá necesita una persona con capacidad y coraje que logre cambiar el sistema de educación del Distrito para que este, en lugar de ser pilar de politiquería, sirva para garantizar educación gratuita de calidad en los colegios públicos de las localidades más pobres. Que tome las riendas de la Universidad Distrital. Que se coordine con el sector privado y las necesidades de empleo.

Secretario de Ambiente: Alguien que sea capaz de hacer todo lo posible para acabar con esa horrible nube de smog que ha convertido las enfermedades respiratorias infantiles en la regla y no en la excepción en la ciudad. Que logre una mayor concientización sobre los efectos nocivos de la contaminación, como sucede en Chile o el DF. Que saque de circulación camiones y carros viejos que solo contaminan y generan trancones.
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