| 5/14/2004 12:00:00 AM

El fin de la fiesta

El problema de abusar de las fiestas es el guayabo del día siguiente, cuando de nada vale arrepentirse de los excesos. Así se sienten los inversionistas y el gobierno frente a la caída de los mercados financieros.

Todos sabían que tarde o temprano los mercados se voltearían y se acabaría la fiesta de los dólares y el crédito baratos. Lo que no sabían era cuándo ocurriría y mucho menos que iba a ser tan rápido. Pero sucedió.

Ante la expectativa de que la Reserva Federal de Estados Unidos elevaría la tasa de corto plazo unos cuantos puntos en junio, los mercados financieros internacionales cambiaron. La tasa de interés de los Bonos del Tesoro de largo plazo aumentó 110 puntos en los dos últimos meses y el dólar se fortaleció frente a la mayoría de las monedas. Una vez más se ha demostrado hasta qué punto el comportamiento de la tasa de la Fed de corto plazo es decisiva en la valoración de los papeles financieros en el mundo entero.

Los bonos yankees, los TES y el peso colombianos, por supuesto, no fueron ajenos a esta corrección. Es una muy mala noticia para el gobierno, que estaba gozando de crédito fácil y a bajo costo y que le apostaba a que el buen momento duraría más. Ahora tendrá que replantear su estrategia y apurarse a sacar adelante las reformas pendientes, pues el acceso a recursos internos y externos va a ser cada vez más difícil. La vulnerabilidad de la economía colombiana ha vuelto a quedar en evidencia.

Este cambio en los mercados también es infortunado para los inversionistas en papeles de deuda del gobierno, pues así como obtuvieron ganancias millonarias cuando las tasas bajaron, hoy sufren pérdidas millonarias. No se necesitan grandes movimientos en las tasas para que el escenario cambie, porque la sensibilidad de los rendimientos es altísima, dado que se trata de inversiones de largo plazo. Un punto básico de aumento en las tasas genera una pérdida de $540.000 por cada $1.000 millones invertidos en los papeles que vencen en 2012.

No hay almuerzo gratis. Los bonos de deuda soberana colombiana -TES y yankees- son papeles de alto riesgo. Así están catalogados por las calificadoras de riesgo y así seguirán mientras la deuda pública a mediano plazo continúe siendo insostenible y no se ejecuten las acciones indispensables para cambiar la situación. El rally del cual venían disfrutando estos papeles, y que duró hasta hace unos días, era ajeno al país y no tenía ninguna relación con los fundamentales de nuestra economía. Si Colombia quiere atraer inversionistas de largo plazo, no tiene más remedio que hacer la tarea.

Al mismo tiempo, por motivos diferentes, se acaba otra fiesta, la de la compra de dólares en el mercado negro. De la noche a la mañana, la sociedad colombiana entendió las implicaciones de mantener unas prácticas nada transparentes, aunque hayan sido aprobadas por todos en el pasado. Ahora el riesgo es demasiado grande, pues quien comercie con dólares negros puede ser acusado de lavado y ser extraditado.

La compra de dólares en el mercado negro o paralelo ha sido tradicional y se hace para obtener un mejor precio, es decir, para hacer un arbitraje o para evadir el pago de impuestos. La extradición por esta práctica es, sin duda, un castigo inaceptable, sobre todo si se tiene en cuenta que en Colombia el Congreso en varias oportunidades se ha negado a aprobar la cárcel para los evasores de impuestos.

No obstante, las recientes detenciones ponen el dedo en la llaga y llevan a la sociedad colombiana a hacerse preguntas importantes: ¿qué tan limpia es la plata que, a pesar de haber sido obtenida de manera lícita, en una operación comercial o productiva, se utiliza para comprar dólares y evadir impuestos?, ¿qué tan sano es permitir la existencia de un mercado paralelo de dólares en un país en el que todos sabemos que el narcotráfico es una actividad de peso y donde incluso el PIB se mide con y sin cultivos ilícitos? Por último, ¿quién vende dólares a un precio inferior al oficial, a menos que su origen no sea del todo transparente o que sea plata que ya está fuera del sistema?
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