| 11/1/1997 12:00:00 AM

El creciente déficit de políticas

"Mediocres son los gobiernos que convierten las oportunidades en problemas estructurales".

El país está en mora de adquirir perspectiva en sus discusiones económicas. Los pobres resultados económicos atraen casi toda la atención. Los déficit fiscal y de empleo hoy son los más altos de las últimas dos décadas.



Hay déficit de crecimiento económico. Y también está en déficit la estabilidad monetaria, pues la inflación colombiana hoy es de las más altas del continente.



El gobierno, tratando de minimizar la gravedad de los cuatro déficits y de menospreciar las posibilidades de su corrección, ha terminado por confundir la opinión pública, quien ahora los considera "estructurales". Y los comentaristas, con expectativas reducidas, terminan celebrando con el gobierno que déficit fiscal o la inflación aumente a menos ritmo, que el crecimiento económico caiga menos fuerte o que el desempleo se deteriore, pero más poquito.



Pero los cuatro déficit -fiscal, de empleo, de crecimiento y de estabilidad- se entienden mejor por su conexión con las políticas públicas. Los países latinoamericanos que han superado con más éxito su crisis fueron aquellos que reorientaron su forma de hacer política económica. En lugar de buscar inducir crecimiento con desequilibrios macroeconómicos y de pretender que los burócratas guiaran a los empresarios, los países exitosos estabilizaron su macroeconomía con serios ajustes fiscales y enfatizaron el desarrollo de políticas estructurales o microeconómicas que faciliten el funcionamiento de los mercados.



Y en las comparaciones internacionales en los campos comercial, financiero, fiscal, laboral y de empresa, Colombia sale aún menos bien librado. La orientación hacia el mercado de las políticas estructurales, anticipada en el continente por Chile, se aceleró en América Latina en los noventa. Y los países andinos marcharon particularmente rápido, con Sánchez de Losada en Bolivia, Fujimori en el Perú, y la nueva orientación de Caldera en Venezuela.



En el entretanto, Colombia comenzó a rezagarse. Como lo muestra la gráfica, a partir de 1994 Colombia ya registra un déficit de políticas microeconómicas frente a América Latina y a la comunidad Andina. Los impuestos empresariales y al trabajo, las interferencias al comercio, la falta de competencia en los campos financiero y empresarial, la inflexibilidad laboral y el sobredimensionamiento de las empresas estatales son ahora más altos que en la mayoría de nuestros vecinos.



Las discusiones económicas que comienzan a agitarse no pueden perder la perspectiva. Más que problemas estructurales o de la mala suerte, el bajo crecimiento, la alta inflación, el alto déficit fiscal y el excesivo desempleo se originan en unas políticas microeconómicas que han ido en los últimos cuatro años en la dirección contraria a la de América Latina y del resto del mundo. Hay que concentrar la atención en corregir este nuevo déficit de políticas.
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