| 9/16/2005 12:00:00 AM

Educación con foco

Colombia no necesita una enorme cantidad de profesionales universitarios sin ningún tipo de rumbo. Le urge un equilibrio entre graduados universitarios, técnicos y tecnólogos que sea el adecuado para resolver las necesidades de desarrollo del país.

En el documento 2019, Visión Colombia, II Centenario, el gobierno analiza el estado de la educación. El informe muestra cómo, a pesar del avance de los últimos 10 años, que llevó la cobertura neta en la educación superior de 12,5% en 1993 a 16,5% en 2003, la cobertura bruta (25,6%) del país apenas llega al nivel promedio que alcanzaron los países latinoamericanos en 1997.

No solo hay problemas de cobertura, sino de distribución. Si se divide la población total en cinco grupos iguales, ordenados por su nivel de ingreso (quintiles en terminología estadística), el patrón que aparece es muy inequitativo. Solo los quintiles 4 y 5, los de mayores ingresos, superan el promedio nacional en acceso a educación superior. En el quintil más alto, la tasa de asistencia es más del doble que en el primero. Las posibilidades de acceso son dramáticamente diferentes para un pobre que para un rico, lo cual recorta el potencial del capital humano en Colombia y se convierte en un mecanismo que perpetúa la desigualdad.

La educación superior incluye la formación universitaria, técnica y tecnológica y la cifra de cobertura bruta de 25,6% incluye a la población entre 18 y 24 años con acceso a alguno de estos tres tipos de educación superior. Es vital tener esto en cuenta, ya que la prioridad al establecer futuras metas de cobertura es la evolución de la participación relativa. La composición actual -80% universitaria y 20%, técnica y tecnológica- no corresponde a las necesidades del país. Para que la educación superior sea pertinente, la composición debería ser la inversa de la que se tiene actualmente, de acuerdo con la ministra de Educación, Cecilia María Vélez. Hay que aumentar el acceso a la educación superior, poniendo mayor énfasis en la formación técnica y tecnológica.

El documento del gobierno plantea las metas que pretende alcanzar en materia de educación superior para los años 2010, 2015 y 2019. El objetivo es llegar a una cobertura de 31,4% en 2010 y a 40% en 2019.

Algunos analistas han señalado que las metas no son muy ambiciosas. Incluso si eso fuera cierto, lo más importante ahora es entender el significado que el logro de las metas tiene para el desarrollo y la magnitud de los cambios que se deben introducir para aumentar la cobertura, en especial en formación técnica y tecnológica.

Para mejorar la oferta y calidad de estos programas, el gobierno está buscando que las universidades públicas y privadas se involucren, ya sea ofreciendo programas directamente, o dando apoyo a los institutos técnicos y tecnológicos. Ya están avanzando iniciativas en este sentido con el Sena y las universidades Nacional, de Antioquia y el Politécnico Grancolombiano.

Para llevar los programas de educación superior a las regiones y ampliar de esta forma la oferta, el gobierno está buscando alianzas con las universidades y con el sector privado.

Entre más universidades se unan a la iniciativa de ampliar la cobertura con calidad y pertinencia, los logros serán mayores. Con un esfuerzo de todos, incluso sería posible superar las metas de 2019.

La educación es la clave para mejorar la calidad de vida, pues permite a cada individuo aumentar su nivel de ingresos. En Colombia, la relación de ingresos entre las personas que tienen educación superior completa y las que no la tienen es de 8 a 1. No hay que perder el tiempo en disquisiciones sobre cuál puede ser la fórmula para cerrar la brecha del desarrollo, cómo si fuera un gran misterio. El tiempo y el esfuerzo tenemos que usarlos para mejorar el acceso a la educación.
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