| 11/25/2015 12:05:00 AM

Editorial: Educación y Competitividad

El programa Ser Pilo Paga es la apuesta del Gobierno para facilitar el acceso a instituciones universitarias de alta calidad a los estudiantes de menos recursos con excelentes resultados en las Pruebas Saber.

Este programa busca ofrecerles oportunidades académicas a los estudiantes que finalizan el colegio con los mejores resultados, pero que no tienen posibilidad de continuar sus estudios por falta de recursos o de una universidad dónde estudiar.

El programa está dirigido a estudiantes que obtengan un puntaje superior a 318 puntos en las Pruebas Saber, que estén registrados en el Sisbén y estén clasificados con menos de 5.721 puntos si vive en las 14 principales ciudades del país; 5.632 si está en los demás centros urbanos o menos de 4.075 puntos si es habitante de zonas rurales.

Colombia definió hace 9 años su visión a 2032, fijándose la meta de llegar a ser el tercer país más competitivo de América Latina. Sin embargo, el país no ha sido capaz de construir los requerimientos básicos de una economía para competir. Como lo señaló el Informe Nacional de Competitividad 2015-2016 es necesario profundizar y acelerar los esfuerzos en materia de agenda horizontal entre los cuales se encuentra, entre otros, la educación, la salud, la justicia, el mercado laboral y la política comercial.

 Este informe advierte, por ejemplo, sobre la necesidad de mejorar en la pertinencia de la educación superior, para lograr que las universidades y centro técnicos formen el capital humano que realmente está necesitando el sector productivo.

Son pocos los países que han logrado conjugar una agenda profunda que combine estos elementos transversales con una verdadera política de desarrollo productivo –PDP–, agenda vertical o política industrial moderna.

Tal y como lo han señalado autores como Hausmann y Rodrik (2008), la escasez de capital humano es uno de los principales cuellos de botella en el proceso de transformación de una economía. De ahí que la incapacidad del sistema educativo de educar y reentrenar a la fuerza laboral, sea uno de los mayores impedimentos para aumentar la diversificación y la sofisticación del aparato productivo. Por estos motivos, en la segunda administración Santos, la educación pasó a ser uno de los tres pilares del Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018.

En esta dirección, el programa Ser Pilo Paga busca revolucionar la formación universitaria e implica un giro radical en la política de subsidios estatales que ahora van a transformar una generación entera de colombianos.

El plan cuenta con un presupuesto de $155.000 millones en el primer año y de $374.000 millones en el segundo, que es 2016. La meta es beneficiar un promedio de 10.000 jóvenes al año, para llegar a 40.000 al final del cuatrienio. 9.048 han ingresado a segundo semestre; para 2016 hay 11.000 cupos.

Así mismo, mejorar la competitividad de país no es una tarea exclusiva de Gobierno Central. Es fundamental que haya instituciones sólidas y que ofrezcan programas universitarios de calidad.

A pesar de todas sus bondades, el programa Ser Pilo Paga no ha sido exento de críticas. Una es que les permite a los estudiantes ingresar a universidades privadas y de esa manera le estarían restando recursos al sistema público. Otra es que en realidad el programa es muy pequeño, y por lo tanto no deja de ser “una apuesta marginal” para transformar la educación del país dadas las enormes necesidades del sector universitario colombiano. 

Otra crítica está dirigida a las limitaciones de las Pruebas Saber y por lo tanto, las cuestionan como único indicador para determinar la entrada al programa. Una final es que falta esperar cinco años a que se gradúe el primer grupo de “pilos” como profesionales para evaluar sus logros académicos y de movilidad social.

A pesar de todas sus limitaciones, el programa Ser Pilo Paga será un verdadero hito en la historia universitaria del país. Nunca, en las mejores facultades de Colombia, se había visto tanta diversidad de origen social y económico. Esto, sin lugar a dudas, es bueno para el país. 

En Estados Unidos hubo un programa similar. Se trató del GI Bill, introducido por el Gobierno para financiar la educación y la vivienda de los ex combatientes norteamericanos en la Segunda Guerra Mundial. Quizás vale la pena recordar en 2015 se conmemoran los 70 años del final de dicha confrontación, el impacto que tuvo el GI Bill en democratizar y diversificar la educación superior norteamericana permitiéndole a cualquier veterano de guerra de escasos recursos, acceder a una educación de la mejor calidad académica como la que ofrecen Harvard, Yale, Princeton, MIT o Columbia. 

En Colombia el esfuerzo del Gobierno permitirá a jóvenes que ni siquiera soñaban con llegar a una universidad, desarrollar sus estudios en las mejores instituciones. Los "pilos" quieren ser médicos, ingenieros civiles o industriales, abogados, sicólogos, arquitectos o administradores de empresas. Les llegó la hora de cumplir este sueño.
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