| 4/28/2016 12:00:00 AM

Editorial: Ni tanto que queme al santo…

Recientemente se ha producido una euforia entre algunos agentes del mercado respecto al buen desempeño de la economía colombiana.

Recientemente se ha producido una euforia entre algunos agentes del mercado respecto al buen desempeño de la economía colombiana, motivada por la estabilización de los mercados financieros internacionales, la reciente revaluación del peso, la ligera subida del precio del petróleo, el repunte en el precio de las acciones y la valorización de los títulos de deuda pública.

Sin embargo, el ajuste de la economía colombiana, que ha sido más ordenado de lo que muchos creían, aún luce insuficiente. El déficit de la cuenta corriente persiste, el déficit fiscal requiere de una reforma tributaria y existe un exceso de demanda, reflejado tanto en el desbalance externo como en el aumento de la inflación básica y de bienes no transables.

Es cierto que han salido datos positivos. La industria creció en el primer bimestre 7,9% anual, cifra nada despreciable, si no fuera porque gran parte de ese registro se le debe a la Refinería de Cartagena –Reficar–. Además, el Índice de Confianza Industrial (ICI) en marzo (4,1%) se ubicó en el nivel más alto para ese mes desde 2012.

No obstante, otros datos no son tan positivos. En febrero, las licencias de construcción retrocedieron 25,9%. En marzo, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) se ubicó en -20,1%, similar al del mes anterior e inferior en 22,4 puntos al de marzo de 2015, con lo cual completó tres meses consecutivos en terreno negativo. Este resultado es desalentador porque el ICC es el mejor predictor que tenemos para el desempeño del consumo. Al mismo tiempo, el IPC ha aumentado 4,32% desde 2015 a la fecha, hasta llegar a 7,98%, mientras que el IPC sin alimentos aumentó 2,94 puntos, de 3,26% a 6,20%.

Con base en un diagnóstico optimista, el codirector del Banco de la República Adolfo Meisel piensa que el Banco no está lejos de terminar el ciclo de aumentos de la tasa de interés de la política monetaria. Meisel afirmó que se han reducido las presiones derivadas de la devaluación de la tasa de cambio, así como del fenómeno climático de El Niño, por lo que estimó que la inflación terminaría entre 5% y 6% este año. Además, señaló que la economía colombiana crecerá cerca de 3% este año y el próximo, y se declaró “más optimista” que el equipo técnico del Banco, que tiene como proyección central 2,7%.

En contraste, en la Encuesta de Opinión Financiera la mayor parte de los analistas mantuvo su pronóstico de crecimiento del PIB de 2016 en 2,6% y para 2017 en 3,0%. Sin embargo, se redujo sustancialmente el porcentaje de analistas que espera un crecimiento inferior a 2,5% para 2016.

En este contexto ha quedado en evidencia que al interior de la Junta Directiva del Emisor hay división. El codirector Carlos Gustavo Cano tiene una opinión que se contrapone a la de su colega Meisel. En una conferencia en la Universidad de los Andes, Cano afirmó que, a pesar de que la Junta ha elevado la tasa de interés de intervención en 200 puntos básicos desde septiembre de 2015 hasta hoy (de 4,5% a 6,5%), el promedio de las inflaciones “básicas (6,3%), que suele reflejar mejor la dinámica de la demanda y excluye choques de oferta, aumentó por decimoctavo mes consecutivo”. Por esos motivos, en su concepto la tasa de interés real de intervención del Banco, deflactada por el IPC, se mantuvo durante el primer semestre de 2015 en cerca de cero y desde julio ha estado en terreno negativo, o sea que el Banco tiene una de las tasas más expansivas de su historia (hoy en aproximadamente –1,4%) y argumentó que la tasa neutral podría hallarse en cerca de 2%.

Pero el mercado también está dividido. Según la Encuesta de Opinión Financiera, los analistas creen que la inflación en abril se ubicará en promedio en 8,1%. Por su parte, las expectativas de inflación para el cierre de 2016 y 2017 se ubicaron en 6,2% y 4,1%, respectivamente. Juan David Ballén, analista senior en Casa de Bolsa, se aleja del promedio, pues prevé que las presiones inflacionarias seguirán. Además, según Andrés Pardo Amézquita y Ana María Rodríguez Pulecio, de Corficolombiana, la reforma tributaria podría aumentar el IPC entre 1,88 y 2,22 puntos porcentuales el año entrante.

Por estos motivos, el codirector Cano expresó la opinión del grupo que ha venido proponiendo incrementos de 50 puntos básicos de la tasa de interés, consignada en las minutas correspondientes a la reunión de la Junta de marzo: “(...)una senda de incrementos más fuertes de tasas de interés habría acelerado la convergencia de las expectativas de inflación a la meta, contribuido a una reducción más fuerte del déficit de la cuenta corriente, y permitido terminar antes la senda de incrementos de tasa de interés(...)”.

A pesar de que el panorama económico luce menos crítico de lo que muchos esperaban, el optimismo debe mantenerse a raya, pues aún son muchos los desafíos que deben ser resueltos. En este frente, como reza el adagio, ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre.

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