| 6/23/2016 12:00:00 AM

Editorial: Invertir en la primera infancia

Cálculos del profesor James Heckman estiman que un peso invertido en un niño en la primera infancia le ahorra entre $7 y $21 a la sociedad en el futuro.

Previa a la reunión regional del World Economic Forum (WEF) en Medellín se realizó la “Cumbre Empresarial por la Primera Infancia en América Latina”. Este evento reunió a líderes empresariales y de opinión de Colombia y de otros países de América Latina para exponerles los últimos resultados de las investigaciones sobre el desarrollo cerebral de los niños e intercambiar ideas acerca de cómo el sector privado puede contribuir en este proceso. El objetivo fue promover una discusión de alto nivel en torno del papel del sector empresarial –en alianza con el sector público y la sociedad civil– en el desarrollo de la primera infancia. La Cumbre fue un evento promovido por la United Way Worldwide, su presidente Brian Gallagher, y la doctora Patricia Kuhl, codirectora del Instituto para el Aprendizaje y Ciencias Cerebrales de la Universidad de Washington. Participaron más de 100 líderes empresariales y sociales de México, Costa Rica, Guatemala, Panamá, Honduras, Perú, Chile, Argentina, Brasil, Venezuela y Colombia.

El tema es de la mayor importancia para el desarrollo de todos nuestros países. Desde el punto de vista económico y social, diversas investigaciones, lideradas por el Premio Nobel de Economía James Heckman, han demostrado que la inversión en la educación inicial y en las etapas tempranas de los niños generan beneficios que exceden por mucho los costos que surgen en el futuro en términos de los logros educativos posteriores, la generación de ingresos, la productividad y la reducción del crimen, entre otros. Existen diferentes cálculos del profesor Heckman y de la Fundación Gates que estiman que un peso invertido en un niño en la primera infancia le ahorra entre $7 y $21 a la sociedad en el futuro en costos que pueden incluir, entre otros, desde los subsidios a los más pobres y una menor generación de ingresos, hasta los relacionados con la inseguridad y el encarcelamiento.

En la cumbre de Medellín, la doctora Kuhl presentó evidencia neurocientífica de lo importante que es para un país invertir en los primeros años de desarrollo de los niños por su enorme retorno económico y social.

La neurociencia muestra que 90% del cerebro se desarrolla en los primeros 5 años de vida, por lo cual este periodo determina las oportunidades de aprender más adelante. Con sofisticados aparatos que logran medir la actividad cerebral de los niños mientras se les habla o se les juega, se han podido sustentar científicamente todos estos descubrimientos. De esta manera se ha determinado de un modo preciso qué tipo de actividades mejoran el desarrollo del cerebro y la mente, tales como ciertos juegos o el bilingüismo. También se ha comprobado cómo la manera en que los padres les hablan a sus hijos, les lean o el número de palabras que usen tienen un impacto enorme sobre el desarrollo cognitivo y emocional de los más chiquitos. Por eso, esta inversión es la estrategia más efectiva en términos de costos para lograr el desarrollo de la fuerza laboral y de la economía en América Latina.

Este tema es especialmente importante en nuestro continente, donde la mitad de la infancia menor de cinco años vive en la pobreza. En países como Brasil, Chile, Colombia y Ecuador solo entre 20% y 30% de los niños menores de 3 años tiene acceso a algún tipo de servicio de cuidado infantil. El impacto de los jardines en el desarrollo infantil depende sobre todo de su calidad, que en la región es deficiente. Si bien la primera infancia ha sido objeto de políticas gubernamentales en los últimos años, que buscan asegurar una atención integral desde diferentes sectores, los presupuestos públicos para el tema son bajos y la efectividad de sus programas depende de su calidad, que varía mucho en la región.

Dada la magnitud de estos resultados, el sector empresarial sigue mostrando interés en respaldar los esfuerzos de gobiernos y organizaciones civiles en favor del desarrollo de la primera infancia. En este sentido, la cumbre buscaba estimular la participación de las compañías, los empresarios y las fundaciones empresariales en materia de desarrollo de la primera infancia; profundizar la comprensión de los líderes empresariales sobre los desafíos en materia de desnutrición infantil, acceso a educación inicial, calidad de la misma e inversión pública en primera infancia; y finalmente promover mayor articulación a nivel regional y local de empresas, fundaciones y redes de organizaciones no gubernamentales que trabajan por el desarrollo de la primera infancia en la región. Este es un esfuerzo que se debe profundizar e intensificar.

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