| 9/15/2016 12:00:00 AM

Editorial: Año de oro

No será fácil repetir en un solo año todas las alegrías que el deporte le ha dado a Colombia en este 2016.

Las emociones han sido cada vez más intensas. Esteban Chaves en el Giro de Italia quedó en el segundo lugar, luego de un titánico enfrentamiento con Vincenzo Nibali. Sin encontrarse en su mejor nivel, Nairo Quintana logró ubicarse en el tercer cajón del podio en el Tour de Francia. Mariana Pajón ganó el Mundial de BMX en bicicross, y a lo largo del año Caterine Ibargüen se consolidó al obtener el título en la Liga Diamante de Atletismo, en la prueba de salto triple.

En los Juegos Olímpicos, Colombia alcanzó la mejor figuración de la historia, al obtener –con Pajón, Ibargüen y Óscar Figueroa– tres medallas de oro, hazaña que fue completa gracias a los logros de la judoca Yuri Alvear y el boxeador Yuberjén Martínez, que ganaron medallas de plata; y del bicicrosista Carlos Ramírez, la boxeadora Ingrit Valencia y el pesista Luis Javier Mosquera, que obtuvieron las de bronce. Una presentación inolvidable, que luego ha sido ratificada por los deportistas paralímpicos, también con su mejor presentación en la historia.

Apenas unas semanas después, la gesta de los colombianos en la Vuelta a España volvió a emocionar a todo un país: Quintana ganó la Vuelta, Chaves quedó en el tercer lugar, Darwin Atapuma mostró una vez más por qué es uno de los ciclistas más combativos en el lote internacional y Jhonatan Restrepo se convirtió en una joven promesa del ciclismo nacional.

También caben para sus aficionados los triunfos del Atlético Nacional en la Copa Libertadores y del Independiente Santa Fe en la Suramericana. A septiembre, la Selección Colombia de fútbol se encuentra clasificada al Mundial de Rusia 2018, y estaba en pleno desarrollo el Mundial de Futsal en el país.

Y para continuar la senda ganadora, al cierre de esta edición Colombia ya había alcanzado 30 medallas en el Mundial de Patinaje.

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Cuando las fuerzas por el Sí y por el No, de cara al plebiscito del próximo 2 de octubre para ratificar los acuerdos de La Habana entre el Gobierno y las Farc se polarizan cada vez más los logros de los deportistas colombianos fueron un bálsamo: permitieron reconciliar los espíritus, apaciguar los debates y unir al país en torno de sus grandes hazañas deportivas.

Además, nuestros deportistas se convierten en modelos para los niños y jóvenes que crecen y les muestran caminos donde pueden destacarse, alejándolos de la ilegalidad y la violencia.

Pero muchos de estos logros no han sido por generación espontánea. La clave ha sido una buena gestión pública de los recursos –por ejemplo, en la planeación olímpica– y una apuesta cada vez más agresiva del sector privado, que ve en el deporte una de las mejores vitrinas para sus marcas.

Los patrocinios son determinantes a la hora de consolidar resultados. Cada día es mayor el número de marcas que deciden apostar no solo por el fútbol, sino por otras disciplinas que se han convertido en referentes del país.

El deporte ha ganado tanta importancia que cada vez su papel es más protagónico en las estrategias de marketing de muchas empresas, no solo en Colombia sino en el mundo. Las compañías han entendido que apoyar a un buen deportista puede convertirse en una de las mejores plataformas para comunicarse.

Desde el lado público, la planeación, los recursos y una visión estratégica y sostenible de largo plazo han venido dando resultados y habrá que esperar el recambio en muchos de los deportistas que hoy nos llenan de gloria. Solo en el caso del ciclo olímpico, los recursos han venido creciendo en los últimos años: de $24.000 millones en 2014, a $37.000 millones en 2016. El deporte muestra los buenos resultados que se pueden obtener de esta excelente ‘alianza pública-privada’.

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No cabe duda de que esta es una coyuntura que también está ligada al desarrollo del país. Hay quienes señalan que las políticas económicas tendientes a fortalecer el deporte tienen un alto impacto en el desarrollo de una nación, pues el fomento de una cultura del deporte se traduce en una de las mejores estrategias para la superación de problemas sociales. Por los resultados vistos, todo parece indicar que vamos en la dirección indicada.

Sin embargo, el reto hacia el futuro es muy alto: superar estos estándares e, incluso, mantenerlos requerirá de recursos –privados y públicos– que le den impulso y dinámica al apoyo del deporte, incluso en un proceso de plena desaceleración de la economía, cuando los presupuestos se aprietan y los recursos se reducen.

Solo en el caso de Coldeportes, el presupuesto anunciado inicialmente, y antes de su paso por el Congreso, se reducirá en 2017 a $299.000 millones, comparado con los $412.000 millones que recibió en 2016 y los $436.000 millones de 2015; es decir, tendrá una disminución de 27,5%, especialmente en infraestructura. Un claro ejemplo del apretón fiscal.

Aunque es el momento de rebalancear las cargas, también lo debe ser de darle prioridad a una de las actividades que no solo les da muchas alegrías y motivos de orgullo a los colombianos sino que es la que más une, agrupa y genera sentido de nación: el deporte.

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