| 10/15/2009 12:00:00 AM

Dónde poner la plata

En la economía global de la post-crisis el crecimiento vendrá de las economías emergentes, particularmente de China, India y otros países de Asia. Para encontrar las oportunidades hay que mirar hacia allá y seguir su ejemplo.

De acuerdo con el último informe de Perspectivas de la economía global, publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), todo indica que la economía global está creciendo nuevamente, impulsada por la rápida expansión en Asia y por una combinación de crecimiento moderado y estabilización en la mayor parte del resto del mundo.

La expansión se está dando por el lado de la producción manufacturera y la recomposición de inventarios. También se aprecia una estabilización en las ventas al por menor y en el mercado de la vivienda. La confianza de los consumidores está mejorando y los precios de los commodities se han recuperado frente a los bajos niveles de comienzos de año. El comercio internacional, el más afectado por la crisis, también se está levantando de nuevo.

No obstante, según el FMI, la actividad productiva está aún lejos de los niveles alcanzados antes de la crisis y la recuperación va a ser lenta. En esto coinciden la mayoría de los observadores, incluyendo al Nobel de Economía Paul Krugman (ver pg. 63).

Nadie sabe con precisión qué va a pasar hacia adelante, pues el mundo no tiene referencias anteriores de crisis económicas sincronizadas en la economía moderna.

Sin embargo, algunos patrones decisivos en la economía global de la post-crisis ya son evidentes. Un caso claro es la importancia de las economías emergentes, en particular China, India y algunas otras de Asia. Según proyecciones recientes del FMI, mientras que en 2010 las economías desarrolladas crecerán 1,25%, las emergentes lo harán en 5%.

El desempeño de estas economías implica que el mundo ha pasado de ser unipolar a multipolar, como lo afirmó recientemente el economista Jeffrey Sachs en el World Business Forum (ver pg. 64).

Las consecuencias de esta nueva estructura mundial son múltiples, como quedó demostrado en la reunión del G-20 en Pittsburgh.

La nueva estructura multipolar de la economía global tendrá implicaciones de largo plazo y ofrecerá importantes oportunidades para Colombia. Por ejemplo, si bien la salida tradicional de las recesiones ha sido por la vía de las exportaciones, en este caso ese modelo no aplica, pues las economías más grandes siguen creciendo a tasas muy bajas. Las economías emergentes no pueden esperar a que la demanda por sus productos se genere en las economías grandes, deben programarse para un crecimiento jalonado desde adentro.

En este contexto, la energía aparece como una gran fuente de negocios hacia las décadas que vienen. El crecimiento de estas economías está demandando cada vez más recursos naturales; al punto que, para el año 2050, la demanda mundial de energía se habrá duplicado. Un 70% provendrá de energía fósil, mientras el 30% restante lo hará de nuevas fuentes, como la energía solar, la energía nuclear, los biocombustibles y otras. La generación de energía, y en particular de energía limpia, se perfila como uno de los grandes frentes de expansión hacia el futuro.

Colombia tiene un enorme potencial dentro de este panorama. Así lo han entendido los numerosos inversionistas extranjeros, que están llegando al país en busca de oportunidades en sectores relacionados con energía.

La innovación en la explotación de energía, con énfasis en modalidades de energías limpias y renovables, deberá ser uno de los frentes estratégicos para el crecimiento de la economía colombiana en las próximas décadas. China logró duplicar el tamaño de su economía cada siete años en las últimas tres décadas, a partir de unas apuestas estratégicas en sectores que impulsaron su crecimiento. La energía le ofrece a Colombia una oportunidad para entrar en este tipo de dinámica de alto crecimiento. Los países que han logrado crecer se han caracterizado por su capacidad para salir de sectores productivos que se estancan y desplazarse hacia otros sectores que inician trayectorias de crecimiento de largo plazo. ¿Lograremos hacerlo nosotros?

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