| 2/2/2017 12:00:00 AM

El dilema: Crecimiento vs. Inflación en Colombia

Si bien el Gobierno espera una reducción en las tasas para impulsar la economía, la Junta del BanRep deberá tener precisión de relojero para impedir que las expectativas de inflación se disparen y para lograr que la economía retome una senda de vigoroso crecimiento.

Contrario al consenso de la mayoría de analistas, y cuando gran parte del mercado esperaba la reducción en la tasa de interés de intervención, luego de la que se dio en diciembre pasado, la Junta del Banco de la República del 27 de enero sorprendió al mantenerla en 7,5% (Ver Aún sorprendido, el mercado aplaude la decisión del Banrep sobre tasas de interés).

Esta fue la primera junta del nuevo gerente del Banco, Juan José Echavarría, que claramente puede declararse ganador de este primer pulso. Si bien la inflación viene cediendo y el año pasado se situó en 5,75%, aún está lejos del rango meta de 2% a 4%. Echavarría, desde su llegada, advirtió que el Banco no se puede dar el lujo de incumplir la meta por tercer año consecutivo; así que su bandera es hacer todo lo posible para alcanzarla, pues para él no sería favorable ‘debutar’ con una inflación desbordada.

En el otro extremo está la preocupación por el crecimiento de la economía, que el año pasado apenas rondaría un mediocre 2%, cuando se esperaban, desde 2015, incrementos entre 3,5% y 4%. Para este año se estima que la economía crecerá 2,5%, si bien algo mejor que el año pasado, aún muy lejos de su promedio de largo plazo. Por ello, muchos analistas –e incluso el Gobierno– esperaban que el Banco de la República continuara este año el ciclo de reducción de tasas para impulsar la inversión y el consumo.

Sin embargo, la Junta, en una votación dividida (4-3), decidió dejar la política monetaria quieta. “En este entorno, al evaluar el incremento de las expectativas de inflación, la mayor incertidumbre global y el comportamiento de la demanda interna, la Junta Directiva consideró conveniente mantener inalterada la tasa de interés de referencia a la espera de nueva información”, dijo en un comunicado.

La intranquilidad frente a la actividad económica está justificada, pues las señales en materia de consumo, inversión y crecimiento no son las mejores. Según la consultora Raddar, el comercio viene creciendo despacio y el consumo de los hogares lo hace aún más lentamente.

Podría interesarle: Confianza de los consumidores se mantuvo en negativo durante todo el 2016

El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) de Fedesarrollo mostró en 2016 un comportamiento que no había registrado en la historia de la medición: durante todo el año se situó en terreno negativo, aunque en los últimos meses empezó a revertir esa tendencia.

Además, la inversión ha decrecido. Se espera que hacia adelante repunte, por el efecto del desarrollo de obras; sin embargo, el caso de corrupción en Odebrecht podría retrasar los cierres financieros de los proyectos de segunda y tercera ola de 4G y algunas iniciativas privadas (ver El futuro de las 4G tras el escándalo de Odebrecht).

Esta encrucijada –Crecimiento vs. Inflación– no es nueva para el Banco de la República y ya la había vivido recientemente. Entre 2013 y 2014, la política monetaria impulsó la producción con tasas de interés en 4%, pero cuando decidió iniciar el ajuste, al parecer ya era tarde, pues la inflación aumentó y llegó a 9% anual en julio de 2016, desanclando las expectativas y agudizando la inercia inflacionaria. De hecho, aunque no es la posición oficial del Banco, en una investigación reciente –Perturbaciones macroeconómicas, tasa de cambio y pass-through sobre precios–, divulgada en los Borradores de Economía, algunos de sus expertos se preguntan si se hubiera podido hacer algo más: “¿...el efecto inflacionario de la fuerte depreciación se hubiera anulado, o por lo menos aminorado significativamente, si la demanda hubiera caído más rápidamente, por ejemplo, por una reacción más rápida y fuerte de política monetaria? De acuerdo con las estimaciones, la respuesta es sí” (ver El dilema de Echavarría: ¿Crecer más o garantizar la meta de inflación?).

Para los analistas de Credicorp, “estas dos sorpresas consecutivas (las decisiones de diciembre y enero), en direcciones opuestas, también pueden conducir a problemas en la comunicación, haciendo difícil para el mercado la incorporación correcta de las expectativas de política monetaria, en la medida en que la función de reacción parece no estar totalmente clara”

Esta es precisamente la gran inquietud: si bien al interior de la Junta hay consenso sobre disminuir la tasa de intervención, el interrogante es en torno al ritmo al que se debe hacer.

Por ello, como se advierte en el artículo sobre inflación de esta edición (¿La caída de la inflación y la tributaria permitirán crecimiento económico?), el descenso de las tasas de interés domésticas que se requiere para estimular la demanda interna tal vez será más pausado de lo previsto.

También será una prueba de fuego para la independencia del Banco. Si bien el Gobierno espera una reducción en las tasas para impulsar la economía, es cierto que la Junta deberá tener precisión de relojero para impedir que las expectativas de inflación se disparen y para lograr que la economía retome una senda de vigoroso crecimiento.

Por eso será clave la decisión que el Gobierno adopte en los próximos días al nombrar dos nuevos codirectores de la Junta del Emisor. Hasta el momento, la entidad ha mantenido una clara independencia frente al Ejecutivo, inclusive en las dos administraciones donde se aplicó la reelección presidencial (Uribe y Santos), lo que significó que los gobiernos de turno tuvieran una mayoría en la Junta. Es hora de ratificar que, como lo dijo Echavarría, el Emisor siempre hace lo que le toca.

Por eso, es necesario hacer seguimiento a las decisiones que adopte el Banco en los meses venideros, porque está en juego la suerte de la economía para las próximas vigencias.

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La peste: Colombia está enferma de corrupción

Gracias, Juan Mario…

Luz al final del túnel

 

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