| 6/22/2007 12:00:00 AM

Del diagnóstico a la acción

Con el informe de la Comisión Independiente de Gasto Público en sus manos, el gobierno deberá pasar del diagnóstico a la acción. El país no resiste que se siga posponiendo lo inevitable: es indispensable reducir el gasto.

Seguiremos insistiendo, tanto como sea necesario: para crecer, generar empleo y reducir la pobreza, es urgente poner fin a los problemas fiscales del país.

Una consecuencia positiva de la revaluación es que ha puesto el tema en el centro de la discusión pública. A todo el mundo le interesa lo que pasa con el dólar y todos quieren saber por qué las autoridades económicas parecen ser impotentes para contrarrestar la revaluación. En cuanto a la respuesta, hay consenso entre los expertos. El elevado gasto público le quita al gobierno cualquier margen de acción en este frente.

En este orden de ideas, es muy importante que el país ponga su atención en los resultados de la Comisión Independiente de Gasto Público, nombrada por el gobierno y encabezada por el ex ministro de Hacienda Rodrigo Botero.

Ahorrar, ahorrar y ahorrar, es el mensaje contundente que deja la Comisión en su informe final. Solo así se podrá reducir la deuda pública, moderar el exceso de demanda, combatir la inflación, atenuar la revaluación del peso, asegurar un crecimiento sostenible, generar empleo formal y proteger el bienestar de las familias. Sin ahorro y reducción del gasto, no hay crecimiento sostenible.

Aunque la Comisión reconoce los avances en materia fiscal de los últimos años, considera que la deuda pública bruta es elevada (52% del PIB, sin tener en cuenta la deuda pensional, que equivale a 140% del PIB) y que la financiación del déficit del gobierno central es una carga que limita el crecimiento. Si el déficit se financia en el exterior, acentúa la revaluación, y si se financia en el mercado doméstico, eleva los intereses de los TES y deteriora el patrimonio pensional de los colombianos.

El análisis de sostenibilidad que hizo la Comisión indica que es necesario que la relación entre deuda del gobierno y PIB disminuya diez puntos porcentuales en los próximos diez años, para lo cual sería preciso tener un superávit primario de 2% del PIB. Para lograrlo, de acuerdo con la Comisión, se requiere una reducción permanente del gasto, así como el ahorro de los ingresos extraordinarios asociados al ciclo económico y al aumento de los precios de los productos básicos y la venta de activos públicos. Sin embargo, las proyecciones indican que la relación de deuda a PIB aumentará entre 2007 y 2010.

Un problema adicional es el diseño de la política fiscal. Por Constitución, la provisión de servicios sociales debe hacerse de manera descentralizada. Sin embargo, la Nación ha vuelto a asumir responsabilidades de competencia regional, como las vías secundarias y terciarias, el transporte urbano y la asistencia social (Familias en Acción, Familias Guardabosques, Banca de Oportunidades y Agro Ingreso Seguro).

Esto, junto con el crecimiento del Régimen Subsidiado en Salud, ha llevado a la expansión del Estado —16 puntos porcentuales desde comienzos de los noventa— y ha afectado adversamente la dinámica del empleo formal. La expansión de estos programas disminuye los incentivos individuales de formalización. Por otra parte, su financiamiento, realizado en algunos casos con impuestos al trabajo, encarece el costo del empleo formal.

Si Colombia busca aumentar su competitividad, es crucial acabar con estas ineficiencias. El gobierno no puede actuar como estímulo a la informalidad, dado el costo en términos de productividad laboral que implica un sector informal del tamaño del que tiene Colombia.

La revaluación es el campanazo que hizo relevante el problema del gasto público para los empresarios. La revaluación nos obliga a vivir en carne propia unos desajustes macroeconómicos que vienen incubándose desde hace tiempo. Hacia adelante, estos se pueden resolver solamente de dos formas: con una política ejecutada desde el gobierno, o a través de una gran crisis de balanza de pagos, como sucedió a finales de los años noventa.
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