| 7/18/2008 12:00:00 AM

Crisis externa, inflación y crecimiento

La crisis financiera no cede, como lo demuestra el rescate de las grandes compañías de financiación de hipotecas por parte del gobierno de Bush. El impacto se seguirá sintiendo sobre el dólar y la inflación.

Para evitar el colapso de Fannie Mae y Freddie Mac (las dos grandes compañías de la financiación de hipotecas de Estados Unidos ) y restablecer la confianza de los inversionistas en los mercados financieros, el gobierno del presidente Bush solicitó al Congreso la aprobación de un paquete de rescate para inyectar capital a estas entidades. La Reserva Federal, por su parte, les dará acceso temporal a recursos de corto plazo, mientras sale la aprobación del Congreso por cerca de US$300.000 millones. Es un rescate con todos los fierros.

Es, además, la segunda vez en tan solo cuatro meses que el gobierno y la Reserva Federal toman medidas de excepción justo antes del comienzo de una semana de transacciones en los mercados, con el fin de despejar dudas respecto a su intención de intervenir cuando hay problemas que ponen en entredicho la sostenibilidad del sistema financiero. En esta oportunidad, las dos entidades que están siendo respaldadas tienen en sus manos alrededor del 50% de las hipotecas del país, cuyo valor asciende a US$12.000 miles de millones (la cifra, que a la mayoría no nos cabe en la cabeza, es igual a 12 x 1012 millones de dólares). Esas hipotecas están distribuidas por todo el sistema financiero. La insolvencia de Fannie Mae y Freddie Mac habría causado un colapso financiero inmediato en Estados Unidos y en el mundo entero.

Las medidas, al parecer, tuvieron éxito en contener el peor escenario posible, si bien ahora se han desatado grandes dudas sobre la salud de los bancos de tamaño intermedio -que no ameritarían un rescate del gobierno federal- los cuales han registrado fuertes caídas en los precios de sus acciones en los últimos días. Sin embargo, cada uno de estos grandes rescates tiene costos. Por un lado, irrigar liquidez cuando la inflación está aumentando presiona aún más los precios. Más grave aún, ha quedado expuesta la extraordinaria vulnerabilidad del sistema financiero norteamericano, que a su vez tiene un impacto directo sobre el dólar y sobre los precios del petróleo y demás commodities, que deben aumentar para mantener su valor. Los grandes perdedores son el crecimiento y la inflación globales.

Estas son malas noticias para el resto del mundo, que ya está padeciendo los problemas de la inflación. De hecho, si los precios siguen subiendo como hasta ahora, la posibilidad de una espiral inflacionaria, como la que ocurrió en los años 70, se vuelve cada vez más real.

Colombia también está siendo afectada por las consecuencias de los problemas financieros en Estados Unidos y la desaceleración del crecimiento en ese país. Por cuenta de ello, el crecimiento este año en nuestro país será menor que el previsto. Tal como puede observarse en el artículo central de esta edición (ver pag. 26), los impactos ya se están sintiendo en las diferentes actividades productivas.

Los empresarios así lo han reconocido y han tenido que ajustar sus presupuestos de ventas y rentabilidades, a la vez que han buscado compensar a través de más eficiencia, negociación de menores costos con sus proveedores e innovación. Hasta ahora han tenido éxito en sus esfuerzos y, en términos generales, no se han visto obligados a trasladar plenamente los mayores costos a los consumidores a través de aumentos de precios. Lo que ocurra hacia adelante, sin embargo, dependerá de cómo evolucionen los precios de las materias primas.

Los economistas que hacen seguimiento a la economía colombiana también han ajustado sus proyecciones. Ahora ven un crecimiento del PIB inferior en medio punto al previsto a comienzos de año, como consecuencia de la mayor inflación que, según estiman, terminará el año por encima del 6%.

Para la mayoría de las empresas, si no suceden más eventos graves e impredecibles en el entorno, el año terminará bien. El año 2008 será menos bueno que 2007, pero será bueno. Es preocupante, sin embargo, la falta de claridad respecto a qué esperar para 2009. La incertidumbre parece haberse apoderado de las perspectivas para este año en Colombia y en el resto del mundo. Esto obliga a la cautela y a seguir insistiendo en la necesidad de que el Gobierno también haga lo suyo en cuanto al gasto público se refiere.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?