| 4/23/1999 12:00:00 AM

Crear empleo

El desempleo no es el destino de los colombianos. Es el problema social más importante, al que deben apuntar las baterías de la política económica. El país no puede seguir inerme ante las cifras de desempleo. Tampoco el Gobierno.



Hay acuerdo sobre las causas de aumento del desempleo: la recesión explica 4 ó 5 puntos; el aumento de los costos laborales 3 ó 4 puntos; la rigidez de la legislación laboral 2 ó 3 puntos; y las deficiencias en educación y capacitación 4 ó 5 puntos más.



En el corto plazo, el Gobierno debe apuntar a recuperar la economía y a abaratar la creación de empleo.



La reactivación no es sólo el sector de la construcción. Ante el inevitable recorte fiscal, hay que apuntarle a la inversión privada y a las exportaciones como verdaderos motores de la economía. Para activar la primera habrá que resolver con premura la crisis financiera, generar estímulos tributarios generosos y estables -¿por qué no una tasa de impuestos empresariales del 20% para los próximos 5 años?- y promover más activamente el mercado de capitales y la inversión extranjera. Hay que insistir en duplicar las exportaciones, poniendo en marcha el plan exportador y reversando la persistente revaluación.



Para reducir los costos laborales, además de la moderación salarial -¿por qué no anunciar desde ya un aumento del 10% en el salario mínimo y en los salarios públicos para el año entrante?- dos elementos claves son reducir el salario expresado en dólares -por supuesto, devaluando- y aminorar las cargas tributarias sobre el empleo en pequeñas y medianas empresas. ¿Qué tal si, como medida de emergencia, se reducen a la mitad los impuestos a la nómina -Sena, ICBF y cajas de compensación- cuando el desempleo en la región supere el 12%? ¿Qué tal si se utilizan los recursos que se recauden para dar subsidios directos a las empresas que creen empleo?



El problema del desempleo durará más de dos años. Aun con poco impacto inmediato, la flexibilidad en la legislación aumentará la intensidad de empleo en la recuperación. La flexibilización de la jornada laboral -facilitando los trabajos nocturnos, en domingos o en feriados así como los empleos de tiempo parcial- y la conectividad de las remuneraciones con la evolución de las empresas -sacrificar salarios a cambio de bonos, al estilo japonés- pueden ser las iniciativas más importantes. La flexibilización debe ir paralela a la aceleración de la transición de la seguridad social en pensiones y en salud para darle mayor seguridad al trabajador.



En el largo plazo, los mejores antídotos contra el desempleo y la inempleabilidad son más y mejor capacitación y educación. Los desempleados de hoy son el mejor reflejo de la pésima educación de los últimos años. La revolución de la educación secundaria y del Sena deben ganar la agenda del gobierno y del país entero, como aún no lo han logrado.



Las indecisiones y ligerezas del gobierno -como su Misión de Empleo, sus 10 días para los ministros o su anuncio de 900.000 empleos con 50.000 subsidios a vivienda- son inaceptables. Es hora de tomar en serio el desempleo.
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