| 7/8/2005 12:00:00 AM

Con las arcas llenas

El mundo está atravesando un momento de exceso de liquidez monetaria. Si estos recursos fueran canalizados hacia la inversión, podrían mejorar las condiciones de vida en el planeta. Si se gastan en consumo, serán la semilla de la próxima crisis.

Paradójicamente, a la vez que los países del G8 buscan fórmulas para aliviar la pobreza en África, el resto del mundo no sabe qué hacer con los excedentes de liquidez. Por una parte, el aumento de los precios del petróleo, 100% en los últimos 24 meses, ha provocado una transferencia de recursos hacia los países productores que está muy por encima de la capacidad de estos últimos para gastarla. Es el caso de los países del Medio Oriente, Rusia, Venezuela y otros. De otro lado, las tasas de ahorro en Japón y Europa están aumentando, en la medida en que la población envejece y ahorra para su retiro. Incluso en Estados Unidos, país que mantiene un déficit financiado por el resto del mundo, el ahorro de la economía crece, pues las empresas están aumentando su ahorro en la forma de utilidades no distribuidas.

Infortunadamente, la liquidez no se está dirigiendo hacia la inversión productiva, sino al consumo. El exceso de dinero es un factor clave en el aumento del gasto y la inflación de los precios de los activos que se vive hoy alrededor del mundo, desde China hasta Estados Unidos. La burbuja especulativa incrementa el riesgo y la magnitud de una eventual crisis futura.

El exceso de liquidez mundial es la explicación que dan los economistas a la falta de reacción de las tasas de largo plazo de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, ante los aumentos de las tasas de corto plazo, aplicados por la Reserva Federal. Los incrementos que ha introducido la Fed en la tasa de referencia no han tenido el efecto esperado y han afectado la capacidad para predecir el futuro de la economía mundial en el corto y el mediano plazo.

El principal factor que podría desatar una crisis hacia adelante es el desequilibrio en Estados Unidos. El ahorro mundial ha aumentado en una cantidad similar a la del aumento del déficit de cuenta corriente de Estados Unidos. A pesar de los amplios déficits fiscal y comercial que mantiene, los inversionistas del mundo (en su mayoría, bancos centrales) siguen pensando que ese país es la alternativa más segura para sus excesos de liquidez.

Aquí están la gran contradicción y la gran preocupación. En lugar de utilizar sus excedentes en inversiones productivas que pudieran redundar en mayor productividad y mayor crecimiento, el mundo los está usando para financiar el consumo de los estadounidenses. Esto es un gran desperdicio, en especial para los países petroleros, que bien podrían destinar estos recursos a su propio desarrollo.

Colombia se ha beneficiado también de esta liquidez en la forma de inversiones de portafolio y compras de TES y bonos yankees, por parte de los inversionistas internacionales, que le apuestan a este tipo de papeles en busca de una mayor rentabilidad. Esto ha permitido que el país opere sin tener que apretar en el ajuste económico, que sería indispensable para asegurar la estabilidad de largo plazo. Sería mucho mejor que estos recursos, en lugar de utilizarse para financiar el creciente gasto del gobierno, se utilizaran en inversión productiva y en inversión social, que le permitirían al país avanzar en el logro de mayores tasas de crecimiento.

Para que esto sea posible, sin embargo, es necesario tener proyectos y condiciones favorables de inversión que atraigan estos capitales. Ajustar el país para garantizar condiciones favorables para la inversión debería ser la prioridad del gobierno, para aprovechar el favorable escenario que plantea la alta liquidez mundial.

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